BAgdad - La violencia se intensificó el sábado en Irak con varios atentados que costaron la vida a al menos 28 personas, la mayoría de ellas civiles, mientras que el presidente estadounidense, George W. Bush, se reunía con sus comandantes para analizar la alarmante situación del país.
Enfrentamientos entre las milicias radicales chiitas de Moqtada al Sadr y la policía iraquí en Sauira, al sureste de Bagdad, provocaron tres muertos, después de dos días de choques similares en Al Amara, más al sur, que costaron la vida a 24 personas e hirieron a otras 150.
En Mahmudiya, a 30 kilómetros al sur de Bagdad, cinco bicicletas bomba mataron al menos a 20 civiles e hirieron a otros 30 en un mercado de la ciudad, particularmente animado poco antes del iftar, el ágape de interrupción del ayuno musulmán del Ramadán, indicó el ministerio del Interior.
En el centro de Bagdad, cuatro personas murieron y 15 resultaron heridas, todas ellas civiles, cuando un suicida detonó su carga explosiva en un autobús en el que viajaban varias mujeres y niños que volvían de comprar ropa y juguetes para la fiesta de Aid al Fitr, que marca el final del ayuno del Ramadán, según un fotógrafo de la AFP.
También en Bagdad, la explosión de un coche bomba aparcado no lejos del ministerio de Sanidad mató a un civil e hirió a otros tres.
Mientras tanto, la calma volvió el sábado a la ciudad chiita de Al Amara, a 365 kilómetros al sur de Bagdad, tras los enfrentamientos de los dos últimos días entre los milicianos del Ejército del Mahdi, dirigido por el jefe radical chiita Moqtada al Sadr, y la policía.
El secretario de Estado iraquí para la Seguridad Nacional, Chirwan al-Waili, enviado por el primer ministro, Nuri al-Maliki, opinó que la crisis está en vías de solucionarse.
"El ejército tomó ahora el control de la ciudad, donde la calma reina desde la noche del viernes. La policía volvió a los cuarteles y los milicianos recibieron la instrucción de no circular por las calles", dijo Waili en una conferencia de prensa.
El portavoz militar británico, el comandante Charlie Burbridge, indicó desde Basora (sur) que "la situación es de absoluta calma, pero sigue siendo muy tensa. Todo podría comenzar de nuevo".
El viernes, un grupo de 200 a 300 milicianos ocupó varias calles de Al Amara y arrasó tres puestos de policía, en protesta contra el arresto el jueves del hermano de un comandante del Ejército del Mahdi.
Los choques entre los milicianos de Moqtada al Sadr y la policía estallaron el sábado en Sauira, a 60 kilómetros al sureste de Bagdad, donde murieron dos miembros del Ejército del Mahdi y un civil.
Estos enfrentamientos han alimentado las dudas sobre la capacidad de los iraquíes para asumir su propia seguridad, un objetivo primordial para Estados Unidos.
El presidente estadounidense, George W. Bush, presionado por la oposición demócrata para que cambie de estrategia en Irak, se reunió el sábado en Washington con sus comandantes militares para analizar la situación.
La Casa Blanca confirmó que la reunión duró 90 minutos y señaló que las conversaciones trataron de "la naturaleza del enemigo, los retos en Irak, los mejores medios para llevar a buen término la estrategia y los objetivos para tener éxito en la región y para la seguridad de los estadounidenses".
Al mismo tiempo, el ejército anunció la muerte de tres marines en combate en Irak, elevando a 78 las pérdidas estadounidenses desde el inicio de octubre, uno de los balances más altos en un período similar desde la invasión de marzo de 2003.
AFP