Una pareja de jóvenes que se hacía pasar por una organización internacional dedicada al secuestro, fue procesada luego que intentaran extorsionar a una familia de Carrasco.
Los jóvenes, ella de 17 años y él de 18, realizaron al principio varios llamados telefónicos a la casa de la familia, ubicada sobre Avenida Italia.
Demostraban conocer el lugar donde estudiaban los chicos, y sus horarios. Luego amenazaban con secuestrarlos y colgaban. Más tarde comenzaron a pedir rescate: U$S 3.500 para no hacerles daño.
"Si querés volverlos a ver vas a tener que darnos la plata", decía la voz al otro lado del teléfono.
Aunque también amenazaban a la familia para que no diera aviso a la Policía, las víctimas relataron lo que estaban viviendo a los investigadores de Delitos Complejos de Jefatura que tomaron cartas en el asunto. Las llamadas volvieron y los policías recomendaron seguir adelante con la negociación.
LA ENTREGA. Hace tres días los extorsionadores volvieron a llamar para concretar la entrega del dinero.
El lugar elegido fue la Rambla y Coimbra. Mediante el celular la voz de un hombre guió al padre de la familia, un empresario, hasta unas rocas ubicadas frente al Molino de Pérez. Allí la voz le dijo que dejara el dinero y se fuera sin volver la cabeza.
El hombre obedeció. A los minutos apareció el joven a buscar el dinero. El operativo con varios policías apostados en la zona y camuflados no fue advertido por el joven. Así fue capturado por los investigadores.
Más tarde se concretaba también la captura de la chica de 17 años, novia del joven, quien era autora de varias llamadas.
Interrogados en Jefatura dijeron que lo que querían era sacarle dinero a una persona del barrio. Ninguno de los dos tenía anotaciones o antecedentes policiales.
Cumplida la instancia judicial el juez penal de 17o. Turno, Carlos García, procesó con prisión al joven de 18 años por la comisión de un delito de extorsión en grado de tentativa.
Para la menor el magistrado dispuso iniciar procedimiento por un delito de extorsión en grado de tentativa e imponerle arresto domiciliario durante 20 días.
CONOCIDAS. Fuentes policiales consultadas por El País indicaron que desde un primer momento se tenía la sospecha que se estaba frente a delincuentes novatos por una serie de datos que se desprendían de las conversaciones que mantenían con la familia.
De la misma forma los investigadores sospechaban que se trataba de personas que conocían a la familia.
Así fue. El joven -que fue quien ideó toda la maniobra- era amigo de la familia y asiduo visitante de la casa.
Las fuentes indicaron que los jóvenes no son de familias necesitadas económicamente.