El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el gobierno quitaron dramatismo al retraso de la aprobación de la última revisión del programa con Uruguay aunque es real la inquietud del organismo por la demora existente en la puesta en marcha de reformas estructurales.
Fuentes del gobierno dijeron a El País que se podrá acordar junto al Fondo un nuevo cronograma para la aprobación de las reformas que tenga en cuenta las demoras que han existido para cumplir las metas. Tanto la oficina local del FMI como fuentes de gobierno confirmaron la versión manejada el miércoles por El Espectador de que el organismo aprobará a mediados de diciembre la quinta y la sexta revisión. Esta se producirá en noviembre.
El representante permanente del FMI en Uruguay, Gastón Gelos, dijo a El País que la decisión apunta a esperar el análisis del programa financiero del gobierno para 2007 para elevar el caso uruguayo a directorio. Sostuvo que eso también permitiría acordar la revisión del calendario del gobierno para implementar las reformas estructurales. Gelos dijo que el programa está dando "buenos dividendos" al país y al igual que fuentes de gobierno destacó que se "excedió" el cumplimiento de metas. "Hay un crecimiento sólido, inflación baja y una mejora en los indicadores sociales y de pobreza", resaltó el técnico. Gelos no entró en detalles sobre cuáles son las reformas en particular que el organismo espera que se aprueben. Fuentes oficiales confirmaron que se está aguardando la aprobación parlamentaria de la reforma tributaria. El FMI no quería marcar una nueva dispensa al gobierno porque no se llegó a aprobar el 15 de setiembre como se preveía en la última Carta de Intención, admitió una fuente oficial.
Un funcionario del equipo económico, que estuvo en la asamblea anual del FMI en Singapur, relató que el número tres del organismo, Agustín Carstens, mostró que existe "ansiedad" en el organismo multilateral por la aprobación de las reformas. En casi todas las misiones de revisión de este año los técnicos del FMI expresaron su preocupación por la lentitud en la aprobación de los proyectos. El proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central, por ejemplo, hace casi un año que se envió al Parlamento y todavía no fue votado.
Tanto en el FMI como en el gobierno se dijo a El País que "no hay urgencia" por tener el desembolso de U$S 127 millones que se liberaría tras la luz verde del directorio. Un funcionario dijo que los desembolsos son utilizados para incrementar reservas o para pagar directamente al FMI.
Los técnicos del Fondo propusieron durante 2006 al gobierno pasar a un programa precautorio por el cual el país no utilizaría los desembolsos salvo que se diera una urgencia financiera aunque el gobierno todavía no quiere dar ese paso. El FMI también sugirió ir a revisiones semestrales.