SALTO I LUIS PEREZ
Cuando se han cumplido más de 6 meses del brutal crimen de Carmen Eudosi Sarti y de su hijo Carlos de 26 años, las investigaciones tanto a nivel de Prefectura Nacional Naval en cuya jurisdicción ocurrió el hecho y en el ámbito de la Policía, no han avanzado y tampoco existen pistas para aclarar el doble homicidio que conmovió a la sociedad salteña.
El 7 de septiembre se cumplió medio año de la muerte de estas personas que fueron ejecutadas con 10 disparos de bala cada una y brutalmente golpeadas en una humilde vivienda ubicada en una chacra de las inmediaciones de la represa de Salto Grande.
Transcurrido este tiempo y en medio del dolor que sufre por la pérdida de sus familiares, hoy la madre y abuela de las víctimas reclama a las autoridades que ubiquen a los asesinos de Carmen que tenía 54 años y de Carlos de 26 años.
El joven se desempeñaba como funcionario de una cooperativa de limpieza de las instalaciones de la represa de Salto Grande. Su madre explotaba un monte de naranjos de una chacra que arrendaba donde residían desde hace muchos años y eran personas muy apreciadas en la zona.
Doña Carmen Sarti (75) vive a seis kilómetros de donde vivían sus seres queridos en una precaria casa y en el medio del campo. Subsiste de la cría de algunas vacas y de lo que planta en una chacra y son pocos los días que puede abandonar el lugar para ir "al pueblo". En medio de esa soledad al ser entrevistada por El País, Doña Carmen pidió que la justicia actué y no deje impune estas muertes. Por su cabeza no pasa ninguna sospecha en cuanto a cual fue el móvil de los crímenes. "El robo no pudo haber sido porque cuando apareció el cuerpo de mi hija, los marineros encontraron hasta las alhajas que tenía puestas", dijo muy emocionada.
Todavía tiene presente la imagen de la escena ya que fue quien descubrió el cadáver de su nieto. Como pistas están solamente unas huellas de vehículo en las inmediaciones de la finca y varias cápsulas de balas detonadas.
Doña Carmen señaló que en los últimos tiempos quien más se ha preocupado por su situación ha sido la Policía. "Vienen seguido, me hacen preguntas o si me acuerdo de alguna cosa como para ayudarlos, pero de la Prefectura vinieron las primeras veces a los pocos días y después no los vi más", dio la mujer.
Expresó que no le es fácil trasladarse a la ciudad porque el transporte de pasajeros cruza bastante alejado de su casa, "entonces no puedo disponer de un día para ir al pueblo". "Yo sé que hay que golpear puertas y hacerse escuchar, pero no dispongo de dinero para alquilar un taxi que me lleve y me traiga. Sólo pido justicia para mi hija y Carlitos", dijo doña Carmen .
LOS CRIMENES. El 8 de marzo pasado en una chacra próxima al puente de Salto Grande apareció el cadáver de Carlos Eudossi. Las autoridades certificaron que su cuerpo presentaba 10 impactos de balas y que había recibido varios golpes en la cabeza. A esta muerte se agregó la incógnita sobre la desaparición de su madre, Carmen Eudossi (54) la que fue buscada por espacio de cinco días. Esta persona apareció flotando en el lago a un kilómetro del lugar, atada con alambre por el cuello y sobre un marco de hormigón, presentando también 10 tiros. Se interrogó a 70 personas, pero ninguna ha sido detenida.