Cuando baja la soja y escasea la energía

JULIA RODRIGUEZ LARRETA

Distintos nubarrones, unos más negros y cercanos y otros algo más difusos, se presentan en el horizontes económico argentino, aunque esto no quiere decir que sea el único país con este tipo de problemas, aún cuando lo sean por distintos motivos. Unos se refieren a la preocupante situación energética, por razones propias sobre todo y las de origen externo como la baja del precio de la soja, en el mercado de Chicago. Porque no se puede olvidar que la mayor recaudación del fisco argentino proviene de las abultadas retenciones a los granos, especialmente a los oleaginosos, ( 23.5% el poroto de soja).

Hace ya unos días que los precios de los "commodities" han iniciado una tendencia declinante en el mundo, lo que ha hecho decir a algunos economistas y gente de la bolsa, que el "bull market" (a la suba) en auge en los últimos 5 años, estaría dejando lugar al "bear market", (a la baja). Y así se desprende de lo ocurrido con el mercado de los metales, y los descensos en el petróleo, el oro, el cobre y otras materias primas, inclusive de origen vegetal, como el azúcar, que del pico de febrero ha descendido un 40%.

Una de las explicaciones para estos declives es la reducción del crecimiento en alguna de las economías más importantes. Por ejemplo, la expansión en China del 9 %, en los cuatro años anteriores, que contribuyó a inflar el precio de los "commodities", podría aminorarse a causa del aumento de las tasas de interés decidido por su Banco Central, al traducirse en un encarecimiento del crédito.

SOJA. Entre el efecto contagio que el clima bajista puede ejercer y el reciente informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, confirmando que tendrán el stock de granos más grande de los últimos 20 años, es lógico que la bonanza de precios anterior con la soja, no sea la misma en el futuro. Lo cierto es que en los dos últimos meses, en el mercado de Chicago ha habido una baja de 36 dólares por tonelada, perforando el piso de los últimos 18 meses. El maíz cayó también al valor mínimo en cuatro meses, y se prevé una segunda cosecha récord.

Ahora hay que esperar qué pasa con las de América del Sur. Para Argentina el pronóstico que hace Estados Unidos para la siembra que se agudiza en octubre, es de 16 millones de has. sembradas, contra 15,7 del año pasado, pero habrá que ver qué sucede en el Brasil. Podría ser que se produzca una retracción en las plantaciones, dado que el fortalecimiento del real ha afectado la rentabilidad de este negocio y de ser así habría una menor oferta, algo conveniente para mantener el precio. De no ser así, el clima y sus variaciones pasarán a ser el gran determinante.

ENERGIA. Respecto de la energía, podría decirse que el encuentro con la presidenta chilena fue emblemático. Por fortuna se guardaron las formas, pero era inocultable la tensión, ya que Bachelet no obtuvo de Kirchner ninguna concesión. Ni que hablar de que fueran respetados los contratos, algo que la Argentina ha obviado más de una vez, como bien lo saben sus acreedores, sino que ni siquiera se le ofreció una disminución en las retenciones.

Los roces comenzaron con el país trasandino en 2004 cuando el gobierno argentino redujo el flujo de gas a Chile. Luego Kirchner aceptó una suba del precio por parte de Hugo Morales de U$2,60 a U$ 5 , aumento que le trasladó a los chilenos y además elevó de 20% a 45% el tributo con el que grava las exportaciones de gas. Otro tanto se ha hecho con el Uruguay y aquí también se está sufriendo esa enorme diferencia, mientras contribuimos a subsidiar el gas barato de los argentinos que lo pagan a U$ 1 . Claro que aquí se nota menos porque es más chica la cantidad en juego.

Por su parte, éstos no se muestran muy preocupados por el hecho de que no se hayan respetado los compromisos asumidos, mientras puedan disponer de un fluido barato, y hasta se comenta que el bajo precio al que se le vendía a Chile, acordado en tiempos de Menen y Aylwin, sirvió para sustentar el gran desarrollo chileno y se alzan algunas voces para que no se exporte gas, dada la escasez que hay actualmente en el país.

Efectivamente, las políticas del gobierno argentino, de congelar las tarifas a las empresas del sector energético, provocó una irremediable y natural desinversión y los resultados están a la vista. Al punto que desde el Ejecutivo se le ha dicho a los industriales, que deben reducir su gastos de energía, algo bastante a contramano del ansiado crecimiento económico, mientras el ministro De Vido le ha hablado a la población para que racionalice el uso de la electricidad y ha faltado gas oil en muchas estaciones de servicio.

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