Si Javier Porley (36) no hubiera bajado corriendo por la escalera de emergencia 85 pisos, hoy no disfrutaría de su hijo Tommy, de un año y medio. Cuando tenga edad y posibilidad de entenderla, su padre le contará una historia que lo tuvo como involuntario protagonista. Hay que ver si le cree.
Porley trabajaba como obrero desde hacía tres meses en el World Trade Center. Estaba en la Torre Sur. Sólo dos días antes del "11/S", había visitado el mirador junto a su esposa Leticia y su hija Abril, entonces de cinco años. El día antes a su "segundo nacimiento", festejó el cumpleaños de su mujer.
Hace dos años y medio, Porley, junto a su familia, se mudó a Greenacres, en Florida, donde trabaja como pintor y constructor. El otro uruguayo que vivió para contarlo, Claudio Casavillani, su ex compañero de trabajo, sigue viviendo en Nueva Jersey. En todo este tiempo, no viajó a Uruguay.
- Usted estaba en la Torre Sur, ¿qué sintió cuando vio el impacto en la Norte?
- En realidad no se pudo ver nada, sólo había humo. Mucho humo. No supimos en sí lo que había pasado hasta que llegamos a tierra.
- ¿Cuánto demoró en llegar a tierra?
- Unos 35 minutos, todos por la escalera de emergencia. Cuando vimos el humo, mis compañeros y yo decidimos bajar por precaución, pero nadie nos avisó nada. Fue decisión nuestra.
- ¿Qué le pasaba por la mente en esos momentos?
- Muchas cosas, muchas. Al principio el descenso fue por precaución, pero cuando chocó el segundo avión, ya en la torre donde estaba, ya directamente fue miedo. Tembló todo, se movió todo. Le miré la cara a Claudio y le ví el espanto. Creo que yo estaría igual. Estábamos en el piso 47.
- ¿Cuándo supo que estaba a salvo?
- Recién cuando llegamos al subsuelo, donde funcionaba un mall. No lo podíamos creer, muchas veces trabajando veíamos pasar los helicópteros al lado nuestro y sabíamos la altura que tenían esas torres. En el subsuelo, la policía y los bomberos estaban acordonando el área y nos pudieron evacuar.
- ¿Y ahí se contactó con su familia?
- No podía. El tránsito estaba cortado y los teléfonos bloqueados. Caminé muchas cuadras, no recuerdo cuántas, hasta el Barrio Chino. Increíblemente me dejaron hacer una llamada sin pagar. Como no podía comunicarme con mi casa en Nueva Jersey, llamé a Uruguay a tranquilizar a mi familia allá. Ellos fueron los que llamaron a mi mujer. Recién volví a mi casa a las cinco de la tarde.
- ¿Qué le contó ella, lo llegó a dar por muerto?
- No, al menos nunca me lo dijo. Es que ella en realidad no sabía ni en qué torre estaba.
- Y hoy, ¿qué pasa por su cabeza cuando piensa en un día como el de mañana?
- En parte, es como un nuevo cumpleaños. Hace poco fui con mi esposa a ver la película "World Trade Center" y, realmente, tenía escenas muy reales. Y yo había estado ahí.