Tras la alarma, viajar en avión tendrá algunas dificultades

| Empezaron a aliviarse las medidas de seguridad, pero la nueva realidad implicará mayores costos y molestias

THE ECONOMIST

Las demoras en la mayoría de los aeropuertos británicos se han aliviado desde el jueves, cuando el secretario de Seguridad británico, John Reid, anunció que se había arruinado un plan para hacer estallar 10 aviones con destino a Estados Unidos. Los pasajeros, al principio ansiosos, vuelven a su estado normal, mientras el miedo se transforma en irritación. Londres bajó el alerta de amenaza terrorista de "crítico", que sugiere que el ataque es inminente, a "severo", el segundo nivel.

Veintitrés personas aparentemente todas británicas y mayormente de origen paquistaní están siendo interrogadas. Los sospechosos fueron arrestados en Londres, Birmingham y High Wycombe, una ciudad vecina al aeropuerto de Heathrow. Estaban, presuntamente, planeando hacer detonar explosivos líquidos en pleno vuelo. Son todos jóvenes -el mayor tiene 35- y en el grupo hay al menos uno recién convertido al Islam. Ayer, Reid dijo que la Policía había detenido a los "principales actores" sospechosos de planear el ataque, pero adelantó que habría algunos potenciales atacantes prófugos.

Reid ha estado bastante dinámico en los últimos días, elogiando a la Policía y a los servicios de seguridad (quienes dijo han prevenido cuatro ataques similares desde los atentados del 7 de julio de 2005) y haciéndose cargo de la situación en ausencia de Tony Blair, que está de vacaciones. Los políticos, siempre prestos a hablar de ganadores y perdedores incluso ante un intento de homicidio, reconocen que Reid ha aumentado sus posibilidades de convertirse en líder del laborismo cuando se vaya Blair.

Es más difícil determinar ganadores y perdedores en la industria del transporte. Después de varios días de cancelaciones y retrasos en los principales aeropuertos británicos, muchos vuelos empezaron a funcionar con normalidad. Pero las medidas extra introducidas en Gran Bretaña y Estados Unidos pueden ser una muestra de una mayor seguridad en los aeropuertos de todo el mundo.

No queda claro hasta cuándo va a regir la prohibición de subir a bordo líquidos y bultos grandes en el equipaje de mano, incluyendo aparatos electrónicos. Las autoridades británicas y estadounidenses aliviaron algunas restricciones. Pero las actuales medidas de seguridad -y el miedo a futuros ataques- podrían amedrentar a muchos pasajeros que por negocios necesiten realizar viajes transatlánticos. Videoconferencias, e-mails y llamadas telefónicas podrían sustituir algunos viajes, al menos temporalmente.

A los aeropuertos les va a llevar un tiempo tener en funcionamiento aparatos que detecten explosivos líquidos. La tecnología existe pero aún no funciona a la perfección y es cara: va a necesitar un refinamiento antes de que se utilicen comercialmente. Cuando eso suceda, se van a complicar las cosas para los aeropuertos chicos, que no tendrán recursos para adaptarse a las nuevas normas internacionales de seguridad que se deberán implantar.

Por otra parte, en Europa pueden empezar a prosperar los viajes en tren. Los nuevos procedimientos de seguridad van a encarecer y a alargar los tiempos para los viajes aéreos en Europa, haciendo que los trenes sean más competitivos. Ya los ferrocarriles que utilizan el túnel bajo el Canal de la Mancha vieron una explosión en las reservas. Aerolíneas que ofrecen servicios para ejecutivos y los aviones más pequeños van a ser una apuesta segura para los viajeros más ricos.

Esta nueva realidad llega en momentos complicados para las aerolíneas. Los altos precios del petróleo hicieron subir los pasajes y se comen las ganancias. Preocupaciones ambientales sobre los efectos que tiene el transporte aéreo en el calentamiento global también están en el debate. Este último susto, aunque sea temporal, no es bienvenido para las aerolíneas, que recién se recuperan de unos años bastante difíciles.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar