El coronel retirado Gilberto Vázquez aseguró ayer que en el marco de las negociaciones que se realizaron entre los partidos políticos y las Fuerzas Armadas en la salida de la dictadura, el ex presidente Julio Sanguinetti le puso como condición al ex comandante Hugo Medina "que se borraran todas las huellas" sobre los ciudadanos desaparecidos. Según Vázquez, la decisión de no dejar restos sobre los desaparecidos le fue comunicada por el general Washington Varela, y luego se procedió a realizar la denominada Operación Zanahoria, entre mediados de 1984 y principios de 1985.
Las acusaciones de Vázquez fueron desmentidas por Sanguinetti, que calificó las expresiones del coronel retirado de "temerarias", "irresponsables" y de "caerse por su propio peso". Para el dirigente colorado, Vázquez "está negociando obtener una mejor posición y por otro lado tratando de exorcizar todas las responsabilidades que tiene sobre su conciencia".
Entretanto, la fiscal Mirtha Guianze solicitó al juez Juan Carlos Fernández Lecchini la comparecencia "urgente" de Vázquez.
En diálogo con El País y otros medios de comunicación en el patio de Cárcel Central, Vázquez destacó que la mayoría de los cuerpos de los desaparecidos fueron enterrados en el Batallón 14 y algunos "pocos" en el Batallón 13. Agregó que en primera instancia se removieron los cuerpos enterrados en el 13, y posteriormente "a los más de veinte" que se encontraban en el 14. Insistió en que participó en la segunda etapa de la Operación Zanahoria, tal como lo había afirmado el sábado 5 en El Observador.
Vázquez dijo además que otra de las condiciones impuestas por Sanguinetti fue que el líder nacionalista, Wilson Ferreira Aldunate permaneciera encarcelado hasta pasadas las elecciones de noviembre de 1984.
"El coronel Vázquez ha sido una figura vinculada a todos los grupos más antidemocráticos del Ejército e integró el núcleo de los oficiales resistentes a la salida democrática, razón por la cual incluso no hace muchos días me acusaba de haber empaquetado -esa fue su expresión- al medio militar para enterrar la salida democrática. Ahora lanza dos afirmaciones totalmente irresponsables que caen por su propio peso. La primera atribuirme alguna influencia política como para ordenar en la época de la dictadura, cosas tan horrorosas como borrar vestigios de enterramientos, que notoriamente ocurrieron en la propia época de la dictadura, en la cual él participó. Es una irresponsabilidad absoluta", precisó el ex mandatario.
"Del mismo modo cuando él me atribuye, en el poder mágico de reclamarle a la dictadura la prisión de Wilson Ferreira. Es una difamación realmente temeraria, a la cual le aplico los peores calificativos. Yo luché por la liberación de Wilson como el que más, lo hicimos todos los políticos colectivamente y así lo reconoció caballeresca-mente el propio Wilson, de quien fui un entrañable amigo y que tanto colaboró patrióticamente en ese primer gobierno. Es decir que son dos afirmaciones temera-rias que caen por su propio peso. Es evidente que Vázquez está negociando obtener una mejor posición y por otro lado tratando de exorcizar todas las responsabilidades que tiene sobre su conciencia", precisó Sanguinetti.
Quinteros. La fiscal Guianze pidió al juez Fernández Lecchini que cite con carácter "urgente" a Vázquez para que informe de la llamada "Operación Zanahoria" en la que dijo que participó.
Según pudo saber El País, la información coincide con los datos aportados por el ex secretario de la Presidencia Carlos Ramela en la causa de Elena Quinteros. La fiscal quiere interrogarlo para saber dónde podrían estar los restos de la maestra desaparecida en 1976.
Fernández Lecchini podría mandar conducir al militar en las próximas horas a la sede judicial para recabar su testimonio al respecto.
Vázquez dijo que actuó "por órdenes superiores", removiendo cuerpos que luego fueron cremados y los restos esparcidos en distintos lugares.
Camaradas
Vázquez dijo que dará datos sobre la dictadura, pero no incriminará a "los militares vivos"