"Me preocupan los nuevos pobres"

| Asegura que los indigentes están identificados, pero que está surgiendo otro tipo de personas carenciadas, que no tiene que ver con "la plata" sino con la "angustia de no saber para qué se vive". Aplaude a la organización Madres de plaza e insta a que la sociedad civil se manifieste

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El País

ELENA RISSO

Si bien el gobierno del presidente Tabaré Vázquez ha puesto en práctica un "mayor número" de políticas sociales, en Uruguay han surgido "nuevos pobres", una categoría que no tiene que ver con la "indigencia" ni con "la plata que se tiene en el bolsillo", sino con un "vacío existencial" y la "angustia de no saber para qué se vive".

Esa realidad "preocupa" al presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU), Pablo Galimberti, que entiende que es en ese sector de la población donde debe actuar la Iglesia Católica.

Galimberti, de 65 años, asumió el 24 de junio al frente de la Diócesis de Salto, la más grande del país por su extensión. En los últimos 22 años, fue el obispo de la Diócesis de San José de Mayo.

En una entrevista con El País, Galimberti elogió la acción que lleva adelante el grupo Madres de la Plaza y aseguró que espera que surjan más organizaciones de ese tipo porque es "importante" que la población haga saber sus reclamos a los gobernantes.

-¿Cómo es la relación de la Iglesia con el gobierno?

-Tenemos una relación respetuosa, pero con el tradicional estilo uruguayo: cada uno en su lugar. Cuando tenemos que acercarnos, encontramos las puertas abiertas.

-Al inicio de este gobierno hubo determinados "gestos" que podían hacer pensar una relación de la Iglesia más cercana, por ejemplo el traslado de la estatua del papa Juan Pablo II, la primera dama María Auxiliadora es muy religiosa, el presidente Tabaré Vázquez se opone al aborto…

-Para muchos hubo una simpatía por el vuelco a la mayor sensibilidad social que parecía mostrar este gobierno. Después se fue mostrando que las realidades sociales son muy duras y no las cambia fácilmente un gobierno. Hubo sensibilidad, pero siempre ha habido. Hay relacionamiento, yo creo que podría ser mayor.

-¿Cómo ve usted la aplicación de políticas sociales?

-Creo que ha habido un mayor número de programas que se han concretado. Que han intentado llegar a los más excluidos. No cubre totalmente, pero hay proyectos que se han armado para buscar trabajos o rutas de salida. Obviamente la cultura de trabajo no lo da un programa de tres meses. Habrá que evaluar si se da una reinserción social.

-El gobierno decía que en Uruguay había un millón de pobres, ¿usted ve una mejora social?

-La indigencia es una categoría económica, es difícil, porque a veces estando en situación de indigencia tiene changas o algún trabajito que le da para sobrevivir. Pero uno ve que hay nuevos tipos de pobreza, que golpean y son muy duras. Yo no busco tanto a esos que están en ese bolsón de indigentes, que se sabe dónde están. Me preocupan los nuevos pobres.

-¿Ve que hay nuevos pobres?

-Los que están en el circuito de la droga. Los que están desenganchados del amparo familiar. Los que están en el INAU, que tienen un techo, pero tienen una carencia de afecto enorme. Los violentados por su propia familia. La violencia doméstica, los que se suicidan en zonas del país. Esas cosas son las nuevas pobrezas.

-¿Eso no ha mejorado?

-Eso no depende de cuánta plata se tiene en el bolsillo, ni se tiene o no un calorcito en una estufa. Depende del vacío existencial, de la angustia de no saber para qué se vive, para qué se está.

-¿Cómo se soluciona eso?

-Eso es el campo específico nuestro. Escuchar estos sufrimientos y anunciar o proponer que Dios es padre y nunca estás abandonado del todo. Esa es la ausencia o la orfandad existencial que hoy tienen muchos.

-Hay sectores que critican que se cumple con los organismos internacionales en vez de atender la "deuda social", ¿usted qué opina?

-Esas críticas son adecuadas en el campo político. Yo no entro.

-¿Pero le gustaría que se destinaran más recursos a lo social?

-Obviamente que sí, pero sé que el país necesita tener buena capacidad de obtener créditos. No entro en eso, sé que se necesita y hay que repartir. La torta tiene que crecer. Para eso está precisamente la política. Buscar consensos mínimos para responder a urgencias de la sociedad. ¿Cómo son las ecuaciones? No lo sé, pero es el campo donde están peleando algún porcentaje más para la salud y la educación. Uno dice "qué lástima", cuando veía los costos enormes del Tribunal de La Haya, pensaba "que nos tiren un poquito". O de pronto otros gastos, no entro en detalles, que uno dice si son necesarios. Un país puede darse algunos lujos, pero a veces son lujos de la miseria.

-En el problema de las drogas ha tomado especial fuerza la pasta base, ¿qué opina del tema?

-Veo un fenómeno lucrativo, gente sin alma, que no les importa el costo humano que eso tiene y el efecto que puede tener en un joven, que lo puede destruir.

-¿Qué opina de la organización Madres de la Plaza?

-Me parece una reacción muy positiva. Más allá de las propuestas concretas que han manifestado, que pretenden señalar las bocas de venta, creo que es importante que la sociedad civil se organice, se mueva, hable, grite, manifieste sus angustias. Eso creo que es lo más estupendo que veo. Tendrían que surgir muchas organizaciones como este grupo de madres. Admiro que a pesar del frío se reúnen, plantean, hablan. No es una ONG cualquiera, es un grupo de madres. La madre con el hijo tiene un vínculo muy fuerte. Creo que tiene una fuerza incalculable. Habría que aprovechar mucho más esas madres involucradas en la vida de sus hijos. Lo que simbolizan para mí es muchísimo.

-Pero hubo críticas a esa organización…

-Obviamente como las críticas vienen con mucha pasión, se defienden. Pero yo las aplaudo.

-Usted destaca la importancia de que la sociedad civil se organice, ¿cómo ve las manifestaciones por la seguridad pública?

-Creo que si no hay una base social de gente, de ciudadanos, que hablen, que manifiesten, sería una democracia del simple voto. Es una expresión de la democracia. Los derechos siempre se han ido conquistando con manifestaciones, con protestas, con clamores, con declaraciones. Esa es la forma en que los legisladores se enteran o que los gobiernos se dan cuenta de derechos aún no reconocidos. Lo veo bien, pero obviamente que compete al Estado la regulación de todas las voces e iniciativas sociales.

"Los derechos siempre se han conquistado con protestas, con clamores, declaraciones"

Desaparecidos: "se puede dar más"

-Usted tuvo un activo papel en temas vinculados a derechos humanos, ¿cree que después que aparecieron restos hay todavía margen para seguir reclamando?

-Se puede dar más todavía. Por ejemplo en el caso de María Claudia García de Gelman. Ahí hay un silencio que esperemos que se devele.

-¿Cree que si van militares presos el tema podría saldarse?

-Bueno, uno podría decir que el terminar podría tener un final institucional. En segundo lugar, hay un final personal. Que es cuando las familias completan el proceso de duelo. Habrá que esperar años para que puedan evaluarse los resultados. Si es que los resultados son ocultos, si es una cuestión de estos militares actuales o se han perdido pistas. Algunos sobrevivientes hay, tenemos testigos directos.

-Pero supuestamente esos testigos fueron los que dijeron dónde estaban enterrados los restos de María Claudia García…

-Sí, y se jugó entero Bertolotti y bueno.

-¿Cree que le jugaron una mala pasada a Bertolotti?

-Ahí hay complicidades, es difícil. El creyó e incluso apareció públicamente con el presidente. Es de esperar que pueda haber algo más, pero no sé cuánto más.

-La oposición cuestiona la alta exposición con la que el gobierno manejó el tema, ¿cree que se debió actuar con más cautela?

-Creo que la sorpresa fue tan grande que hubo apresuramientos. Incluso el haber llevado a la prensa antes que a los familiares. Pero por otra parte, la noticia era algo muy esperada y largamente deseada.

-¿Sigue en contacto con Juan Gelman y su nieta Macarena?

-Con Gelman no. Con Macarena sí. Trato de llamarla a veces o incluso de ver a su madre de crianza. Ella ha tenido que elaborar, mantenerse firme en medio de tantas idas y venidas y sentimientos encontrados en su corazón. Hay que respetarla mucho y al mismo tiempo comprenderla.

Recursos

La CEU lleva adelante una campaña para que la población colabore con la formación de sacerdotes, porque entiende que la tarea que llevan adelante "incide en la sociedad", explicó Galimberti. Actualmente hay unos 35 jóvenes en formación. Admite que es un "número limitado", pero en otros años "hubo menos".

Por otra parte, confía en el "rescate de la memoria" que se lleva adelante en el norte del país, a través de un acuerdo que alcanzó la Diócesis de Tacuarembó con la Facultad de Humanidades, para realizar un "rescate" antropológico de las misiones jesuitas, con fondos españoles.

"Estamos ante una fragilidad de los vínculos"

-Alberto Methol Ferré dijo al diario La Nación, que si bien la Iglesia "no puede decir urbi et orbi `usen preservativo` lo contempla caso por caso", porque es preferible eso a un aborto, ¿cuál es su visión?

-Es una posición adecuada, que la puedo avalar no literalmente pero comparto el espíritu del autor, a quien conozco y sé que tiene un gran espíritu eclesial. Estamos en el intento de que las propuestas en el campo de la ética no aparezcan con rigidez como si fueran fórmulas, sino propuestas de conductas que se tienen que ir conquistando, donde se conjuguen libertad y responsabilidad.

-Methol Ferré afirmaba que no se puede pretender que una pareja no use preservativo y tenga 20 hijos…

-Claro. La Iglesia cuando habla de paternidad responsable habla de los hijos que se puedan educar, que se puedan criar. Conozco quienes tienen seis, siete o nueve hijos. Otros que por sus condiciones particulares o por su interpretación apenas tienen uno y otros ninguno. Va mucho en las bases que tenga una pareja, un matrimonio, con un compromiso para siempre. Hoy en día estamos ante la fragilidad de los vínculos. Una pareja que arranca así, evidentemente no tiene la fuerza para hacer un plan.

-En La Nación, él también hizo mención a un "ateísmo libertino" que apunta a "la gratificación de los deseos", ¿qué opina?

-Claro, es la ideología del hedonismo. Que nos está mostrando que una cosa buena es el placer, desconectado del ser humano. Las personas son usadas, manipuladas. Son disfunciones en la integridad del desarrollo de una persona.

-¿Qué opina en la inclusión de educación sexual en liceos?

-Creo que en los públicos es necesaria una instrucción. Pero a veces por lo que se adelanta, me causa sorpresa, como cuando se incluye una ideología de género. Un gobierno respetuoso debe dejar que esos espacios los llene la familia. Y si no hay familia, la institución apropiada. Pero imponer un estilo me parece que es un abuso de la laicidad.

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