Viernes | 04.08.2006
Montevideo, Uruguay | 05:47
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investigacion i El joven allegado a la familia lavó la prenda posteriormente a los hechos. Ayer marcharon por Justicia.
Pericia a campera militar podría aclarar triple crimen de Soriano
Es del principal sospechoso. Lo vieron con la prenda ingresando a la casa de las víctimas el día de los homicidios.

Ayer, cuando se cumplieron 30 días del triple homicidio que terminó con una familia de Soriano, cerca de 500 personas marcharon en reclamo de justicia. Sin embargo el esclarecimiento del caso no parece fácil.

Hasta el momento no se encontraron pruebas materiales aunque se abre una esperanza sobre la pericia que se le va a practicar a una campera militar de color verde, propiedad de un joven sospechoso del crimen, que fuera lavada con posterioridad al homicidio. En la escena del crimen aún no se hallaron huellas dactilares de este joven.

Las propias personas que hallaron los cuerpos y otras que llegaron más tarde "contaminaron" la escena como para poder realizar una correcta pericia en busca de huellas, indicaron fuentes de la investigación consultadas por El País.

El joven en cuestión estuvo detenido 24 horas y el miércoles quedó en libertad por falta de pruebas.

Sin embargo para la Policía sigue siendo el principal sospechoso. Según supo El País, durante el interrogatorio al que fue sometido en primera instancia, no pudo acreditar qué había hecho el día del crimen entre las 16 y las 19.30 horas, espacio en el que según el forense fueron ejecutados de un tiro en la nuca Gladis Aguirre, su esposo Luis Gutiérrez y la hija de ambos, Marisel de 27 años.

COARTADA. "La coartada del sospechoso tiene a dos personas que lo ubican hasta las 16 horas y otra a partir de las 19.30 horas. Pero incluso una de sus coartadas lo describe de campera verde. Las fuentes explicaron que el testimonio de tres personas que vieron a un hombre cuya descripción física coincide con el imputado -y también la vestimenta, destacándose la campera militar- coincidieron con el relato de la abuela de Marisel.

Esta mujer, que vive en una pieza del fondo, vio un hombre dentro de la casa a través de la ventana de la cocina. A esto se suma la coincidencia en la hora de los tres testigos que, entre varias fotos, reconocieron al sospechoso. Estos testigos lo ubican entrando al taller de Gutiérrez, frente a la casa de la familia ubicada en Espinosa 108, y también a la casa. En este caso, con llaves apropiadas. El arma calibre 7.65 no aparece, pero hay testimonios que indican que hace tres meses el sospechoso compró balas de este calibre. El imputado lo niega y no hay registro de la compra. Esta hipótesis descarta el robo y apunta a la venganza.

En esta línea de investigación se resalta que si bien la familia del imputado mantenía buena relación con la familia asesinada, el joven tuvo desavenencias con Marisel y sus padres no lo veían con buenos ojos.

Las fuentes indicaron que todas estas pruebas son valiosas en términos testimoniales y de indicios, pero sin hallazgos materiales será imposible corroborar su responsabilidad en el triple homicidio.

Consultado el semiólogo Washington Silveira, que participa de la investigación, declinó dar detalles de la misma pero aclaró que no participó directamente del interrogatorio al joven, aunque elaboró un plan metodológico a partir de todos los elementos recabados en la investigación.

Las dos hipótesis

VENGANZA. Esta hipótesis refiere a un sólo asesino, conocedor de las costumbres de la familia y conocido deella. Es un hombre inteligente y trastornado, con rasgos de psicópata. Tiene baja tolerancia a la frustración de algo que le ocurrió con la familia asesinada. Sufre "rumia mental". En estos casos se suelen elaborar venganzas imaginarias y a veces, si hay psicopatías, llegan a concretarlas.

BENEFICIO. Esta hipótesis también apunta a un sólo ejecutor pero con ayuda de un cómplice. También indica que hubo conocimiento de las costumbres familiares. Pero el móvil es el robo o algún tipo de beneficio. En este cuadro se enmarcan dos ex reclusos que estuvieron vendiendo puerta a puerta en la zona. Uno coincide con rasgos físicos aportados por testigos, pero no su vestimenta.

Silencio y aplausos

Al cumplirse un mes del triple crimen, vecinos, familiares y compañeros municipales marcharon desde la casa de las víctimas en total silencio por calle Herrero y Espinosa hasta calle Roosevelt. Luego fueron hasta el Juzgado ubicado en Varela y Roosevelt.

Allí, en total silencio, cada uno fue ubicando junto a la pared del Juzgado las pancartas y las flores que portaban. Luego de 15 minutos de silencio, repentinamente se realizó un aplauso cerrado que se escuchó durante cinco minutos.

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