NUEVA YORK | LA NACION/GDA, THE ECONOMIST Y EFE
Los crímenes violentos en Estados Unidos aumentaron a su nivel más alto en 15 años, en gran parte debido al resurgimiento de las pandillas de latinos en ciudades medianas del interior del país, según reveló la semana pasada un informe del FBI.
El aumento global de un 2,5% en los crímenes violentos en Estados Unidos, en 2005 respecto a 2004, es atribuido por el FBI a las maras. Estas son pandillas de jóvenes de origen centroamericano temidas por su excesiva violencia y su falta de reparos a la hora de demostrar su crueldad.
Las maras están presentes en 30 estados en ese país. Pero son aún más numerosas en América Central, sobre todo en El Salvador, Guatemala y Honduras. En España -otro país al que emigra un importante número de centroamericanos- ya se está empezando a detectar un germen del fenómeno. Una de estas pandillas, la Mara 18, asegura que tiene una "filial" en Beirut, Líbano, según indica esta pandilla en su propia página de Internet (www.xv3gang.com).
"Siempre recuerden a los `homeboys` que ya no caminan entre nosotros", señala ese sitio web; un homenaje a los integrantes de esa mara caídos en combate.
AUMENTO. De acuerdo con el FBI, los homicidios se incrementaron en 5% en un año, lo que representa la mayor alza desde 1991, cuando los índices de criminalidad comenzaron a descender en todo el país. Los robos aumentaron el 4,5% y los asaltos, el 1,9%. El único tipo de crimen que descendió fueron las violaciones, que cayeron 1,9%.
La principal es la mara Salvatrucha (que en el argot puede significar "Grupo de salvadoreños astutos"), también denominada M-13, número tatuado en las espaldas o antebrazos de la inmensa mayoría de sus integrantes. Nació en la década de 1980 y está compuesta por entre 50.000 y 100.000 personas en América Central y casi 10.000 en EE.UU. Otras versiones hablan de más de 200.000 socios en todo el país.
En sus comienzos, la mara Salvatrucha sólo estaba integrada por salvadoreños, guatemaltecos y hondureños. Pero ahora también ha extendido su "membresía" a mexicanos y ecuatorianos.
Cuando llegaron a EE.UU. comenzaron a operar en California. Ahí ya existía la Mara 18 o "La 18" (por la calle de Los Angeles que los vio surgir), compuesta sobre todo por mexicanos. Esta pandilla tiene unos 20 mil miembros sólo en Los Angeles.
En Chicago se destacan los "Sureños 13", que le disputan la hegemonía a otras pandillas más establecidas como los Latin Kings, Gangster Disciples y Vice Lords. Todas ellas de origen latinoamericano.
Pero lo que destaca a los Sureños 13, al igual que a la Mara Salvatrucha, Mara 18 y Los Norteños es que sus cabecillas son más jóvenes y peligrosos que las pandillas más tradicionales.
Solo en Chicago, según un estudio de la Comisión de Lucha contra el Crimen, se calcula que hay entre 70 y 100 grupos que reúnen entre 75 mil y 125 mil miembros.
Un rasgo distintivo de estos pandilleros es la gran cantidad de tatuajes que tienen en su cuerpo. No sólo representan el símbolo de la mara a la que pertenecen, sino incluso significados casi "filosófico". Por ejemplo, tres puntos tatuados quiere decir los posibles finales de un miembro de estos grupos: hospital, prisión o la tumba.
Los líderes de las pandillas tienen entre 25 y 35 años. Su liderazgo se obtiene en el fragor del combate, usualmente a cuchillo, con otras pandillas. Pero la eficacia en la delincuencia, o mejor aún, el asesinato de un policía o un líder de una mara rival otorga puntos extra. El reclutamiento ocurre en escuelas, barrios con mayoría hispana y hasta las cárceles. Estos son seducidos con promesas de dinero fácil o una imagen de poder en la comunidad.
VIOLENTOS. Los crímenes en los que están envueltas son de los más variados: homicidios, asaltos, robos de autos y camiones, extorsiones, violaciones, distribución minorista de drogas, y prostitución. Además, se especializan en robos a farmacias, de donde sacan tests de embarazo, pastillas para adelgazar o chicles para dejar de fumar, productos caros en sus comunidades que luego revenden en el mercado negro.
Su accionar tiene muchas similitudes con el de los primeros pasos de una mafia u otro grupo criminal organizado. Al principio, los crímenes afectan a su propia colectividad y en un área reducida. Luego se van expandiendo y "sofisticando".
A su vez, en América Central los gobiernos endurecen las posturas de represión a estos grupos. Pero ello no amilana a las maras.
En diciembre pasado, un ómnibus que se desplazaba en la ciudad hondureña de Chamalecon fue detenida por hombres armados con metralletas Ak-47. Estos eran miembros de la Mara Salvatrucha y abrieron fuego sobre los pasajeros, matando a 28. Las víctimas fueron escogidas al azar, la matanza nada tenía que ver con quién estuviera arriba del vehículo. El sangriento asalto fue una protesta y una advertencia contra el combate declarado del gobierno a las actividades de las pandillas, según un documento del departamento de Asuntos Externos de los Estados Unidos.
TRANSNACIONAL. Según Brian Trouchon, director de la Brigada Antipandillas del FBI (organismo creado el año pasado especialmente para este fenómeno), lo que hace distinta a las maras es su carácter transnacional por el constante flujo de miembros.
"Todo el tiempo vienen nuevos integrantes desde América Central. Además, aquellos que son deportados luego de pasar un tiempo en las cárceles de Estados Unidos, regresan ilegalmente y ya tienen un estatus superior dentro de la pandilla por haber reingresado al país. Además, llegan con nuevos conocimientos, más habilidades y más capacitación para dedicarse a otros crímenes", dijo Trouchon en entrevista con La Nación de Buenos Aires.
De todas formas, es un fenómeno que se retroalimenta entre América Central y del Norte. Más allá de los que puedan volver como ilegales a EE.UU., los deportados no se quedan de brazos cruzados y pasan a engrosar las filas de las pandillas en El Salvador u Honduras. Y en las ciudades estadounidenses, no faltan jovenes hispanos sin oportunidades cuya única salida parece ser vincularse a estos grupos.
Maras es el apócope de "Marabuntas" (hormigas carnívoras), de donde también se alude a su accionar devastador. Según el documento del departamento de Asuntos Externos de los Estados Unidos, difundido este mismo mes, estas pandillas representan en América Central el mayor factor desestabilizante desde la década de 1980 cuando proliferaban las guerras civiles. Ese fue casualmente o no, el principal factor de emigración y formación de las maras.
Aún no se tienen datos concretos de su existencia más al sur del continente. Aunque una versión distinta, difundida por el porteño Canal 9 la pasada semana, señalaba su presencia también en la propia Argentina, Ecuador, Perú y Australia.
MARA SALVATRUCHA
Sus miembros están identificados con tatuajes corporales que rezan "MS", "13" o "MS 13" en letras góticas.
Su población en América Central se encuentra entre los 50 y 100 mil integrantes. En Estados Unidos, esta pandilla cuenta con entre ocho y diez mil hombres.
Salvatrucha surgió durante la guerra civil salvadoreña (de 1979 a 1992) y fue formada por exiliados de ese país en Estados Unidos, la mayoría en el estado de California. Cada vez son más notorios en la costa atlántica.
"Salvadoreños listos" es el significado de Salvatrucha.
MARA 18
El tatuaje es una señal en cada uno de los pandilleros. En Mara 18, el mismo representa ese número o la sigla "XV3".
Sólo en Los Angeles se estima que hay 20 mil miembros de Mara 18. También tienen fuerte presencia en el centro de EE.UU. , en Honduras, y en Centroamérica.
Se formó en Estados Unidos entre inmigrantes mexicanos y también afroamericanos. El objetivo primario era combatir a los salvadoreños que huían de la guerra civil.
El nombre refiere a la calle de Los Angeles, la 18, en donde se formó esta pandilla.
En España piden más policías
MADRID - El Gobierno regional de Madrid pidió el pasado lunes más presencia policial en las calles para poder hacer frente a las "maras", las bandas latinas juveniles, que se han convertido en uno de los principales problemas de seguridad en la región.
Así lo hizo el consejero de Justicia, Alfredo Prada, que participó en el Foro Iberoamericano sobre Seguridad Ciudadana, Violencia Social y Políticas Públicas, que se celebra toda esta semana, con objeto de dar a conocer el fenómeno de las "pandillas" juveniles y las estrategias para su abordaje y tratamiento.
Prada calificó a estas bandas como "fenómeno emergente cada vez más visible", aludió a la creciente dimensión del problema y consideró necesario profundizar en el análisis de sus causas y posibles respuestas.
Hasta octubre del año pasado, la policía y la Guardia Civil tenían identificados en la región a 750 miembros de bandas latinas: 350 Latin King, 250 Ñetas, 65 Dominican Don`t Play, 63 Latinos de Fuego y 20 de otros grupos.
Prada aseguró que vincular delincuencia con inmigración "es un error". Pero enfatizó en la necesidad de afrontar "un nuevo tipo de delincuencia".
EFE