El 15 de junio de 1986, hace veinte años, informé en El País la muerte en Ginebra de Jorge Luis Borges, ocurrida el día antes. Veinte años, ya. Había nacido en Buenos Aires, en 1899.
Quiero recordarlo conmemorando esta fecha especial a través de un testimonio personal. Cuando era un joven octogenario, durante una visita, sugerí realizar un cuestionario diferente. La idea era la de escoger por cada letra del alfabeto, una palabra. Y a esa palabra, él debía, además, definirla. Un abecedario de Borges, a la manera de un diccionario. La idea le gustó de inmediato. Digamos, desde ya, que por la "A" escogió "amor". Y por la "B", mencionó nada menos que su propio apellido. De esta manera, fue luego armando su alfabeto fantástico. Y la verdad sea dicha, quedó incompleto, porque el eterno candidato al Nobel, se pasó por alto algunas letras. No sé por qué lo hizo. También es cierto que no me atreví a decir nada.
El abecedario borgeano me parece bastante revelador de las sutilezas de su mente, así como de su proverbial buen humor. Y creo que podemos seguir recordándole a través de él, a dos décadas de su ausencia de la espuma de los días, aunque todos sabemos que basta con abrir uno de sus libros, cualquiera de ellos, para que su voz nos siga hablando. Es, sigue siendo, el gran maestro de las letras castellanas.
El alfabeto fantástico de Borges, es el que sigue.
Arte: El arte es un medio para transformar los hechos que llamamos realidad.
Borges: Una generosa invención de mucha gente.
Ceguera: Es un estado al que me he resignado sin patetismo.
Dios o dolor: Yo digo que no es menos cierto que la existencia del dolor, la de Dios.
Ejemplo: No sé si existen ejemplos. Para cada hecho hay una cosa única.
Fábula o fantasía: Fábula, sí; fantasía o fábula. Creo que fábula es mejor: es la única cosa esencial.
Heráclito: fue uno de los primeros en sentir que todo es fugaz, sin excluirse él mismo.
Ignorancia o inocencia: Soy muy ignorante y muy inocente.
Juego: Porque todo es juego. Incluso el universo.
Kafka: Kafka, sí.
Libertad: No creo en el libre arbitrio. No creo que exista la libertad.
Muerte: La única cosa que atiendo con impaciencia.
Noche: Una cosa que no siento más.
Poesía: La poesía es una modesta magia hecha de ritmos e imágenes.
Recuerdo: el recuerdo es un modo de modificar el pasado.
Soledad: Busco poblarla con sueños.
Tiempo: El tiempo es el enigma esencial de la metafísica.
Universo: No sabemos si existe.
Violencia: aborrezco la violencia.
Zoo: Me gustan los tigres, los ciervos, los elefantes. Me entristecen aquellas caricaturas como los simios.
Y aquí llegamos al final. Así que pasen los años, lo sigo viendo con sus ojos ciegos mirando sin ver y aquella sonrisa que le iluminaba el rostro, las manos apoyadas en el bastón italiano y enviando saludos a Montevideo y a la calle Buenos Aires. Queda, con sus ideas singulares, sus poemas memorables y sus cuentos que se bifurcan. Queda con sus enigmas y con sus tigres y laberintos. Queda con la ironía que deslizaba como cortavidrio. Queda su genio intacto. Está ahí, intocado por el tiempo.
RUBEN LOZA AGUERREBERE
"
Borges murió
hace veinte
años, pero su voz
os sigue hablando.
"