El gobierno argumentará que los tres médicos cubanos que seleccionaron pacientes para ser operados en la isla no ejercieron la medicina en Uruguay, sino que realizaron una "interconsulta". Los profesionales extranjeros fueron denunciados ayer penalmente en el juzgado de 18° turno por las Sociedades Anestésico-Quirúrgicas (SAQ) por "usurpación de títulos". El caso quedará entonces en manos del juez Alvaro Beyhaut.
Los ministerios de Salud Pública (MSP) y de Desarrollo Social (Mides) alegarán que los profesionales cubanos analizaron historias clínicas con pacientes ya diagnosticados y brindaron una "segunda opinión" para determinar su inclusión o no en la llamada "Operación Milagro", pero que no ejercieron la medicina. Sin embargo, será la justicia quien tendrá que dirimir el pleito. El Código Penal prevé para quien "se arrogue títulos académicos" o para quien ejerza una profesión sin la habilitación correspondiente, una sanción económica, que podrá oscilar entre 20 y 900 Unidades Reajustables.
Ayer, varias autoridades de Salud Pública consultadas por El País prefirieron no emitir declaraciones públicas y tampoco quisieron adelantar qué tipo de asesoramiento brindarían a los tres médicos cubanos. Un jerarca del Mides consultado se mostró sorprendido por la demanda y consideró incluso que es un caso atípico para la justicia, ya que por lo general los procesados por ejercicio ilegal suelen ser personas que falsificaron su título o que ni siquiera se han recibido de la profesión en cuestión. "Aquí han venido a realizar interconsultas especialistas extranjeros y jamás se los acusó de ejercicio ilegal", expresó a El País.
Pero los demandantes interpretan los hechos de manera radicalmente diferente. Para los cirujanos, según el escrito presentado, los "presuntos" médicos cubanos examinaron pacientes, diagnosticaron y brindaron opiniones técnicas, lo que significa una práctica médica.
rosca. Quien sí realizó fuertes cuestionamientos públicos contra cirujanos y oftalmólogos fue un diputado oficialista. "Es todo una rosca. Por cada persona que va a Cuba ellos (los oftalmólogos) se pierden un cliente de U$S 3.000", sostuvo el diputado Esteban Pérez, del Movimiento de Participación Popular (MPP). "Ahora les vino el nerviosismo por tratar de operar a todo el mundo", agregó a El País.
Según Pérez, algunos oftalmólogos "tienen acuerdos económicos hechos con determinadas ópticas" y derivan pacientes hacia ellas: "Por las recetas perciben un porcentaje de lo que cobra la óptica. Hay una rosca organizada, con asesores legales, para defender esos elevadísimos intereses económicos". "Estos médicos se comportan como fariseos, rasgándose las vestiduras. No es por el título médico que tengan o no los cubanos, sino que el problema es de plata. Los médicos hicieron una huelga durante el gobierno de Luis Lacalle, y la ganaron, y entonces cobran el acto médico por cada lentilla intraocular que colocan. Eso es lo que está en juego y no un problema de ejercicio ilegal de la medicina", sostuvo el diputado, que ya había dado que hablar cuando vestido como "hombre sandwich" protestó contra la "rosca médica" en la última huelga de Salud Pública.