El jefe de gabinete argentino, Alberto Fernández, aseguró que la irrupción de la reina del Carnaval de Gualeguaychú en la cumbre de Viena "instaló un tema que objetivamente no estaba" en la asamblea.
Al ser consultado acerca de cómo había impactado al presidente Néstor Kirchner la aparición de Evangelina Carrozzo en la cumbre presidencial, Fernández dijo que "no le cayó ni bien ni mal". "Definitivamente para nosotros fue una sorpresa", agregó el hombre de confianza de Kirchner.
Si bien es cierto que el tema del diferendo entre Uruguay y Argentina por las plantas de celulosa no tenía un lugar en la agenda de la IV Cumbre de América Latina y Caribe y la Unión Europea, estuvo presente en forma permanente. El discurso del propio presidente Néstor Kirchner durante la sesión de la cumbre del jueves estuvo, precisamente, centrado en el tema ambiental y en las industrias contaminantes. Allí Kirchner retomó el hilo central de su discurso en Gualeguaychú del 5 de mayo, cuando planteó que el trasfondo del problema es la intención atribuida a los países desarrollados de instalar industrias de alto poder contaminante a los países pobres.
Fernández aseguró que para los líderes europeos "fue bien recibido y entendido". "Es muy importante llamar la atención sobre la necesidad de preservar el medio ambiente", argumentó el jefe de gabinete.
En estricta relación con el conflicto con Uruguay, Fernández aseguró que la estrategia argentina sigue adelante, ahora básicamente concentrada en la demanda ante la Corte Internacional de La Haya. Fernández negó que en algún momento se haya pensado en un encuentro entre Vázquez y Kirchner. "Nunca estuvo previsto", enfatizó el funcionario.
Luego de señalar que la protesta los sorprendió, argumentó que "es una forma de expresión habitual en este tipo de encuentros".
"No sabíamos esto, definitivamente para nosotros fue una sorpresa", comentó Alberto Fernández en referencia a la acción de Greenpeace. Por gestos, el propio presidente Kirchner parecía dar a entender lo mismo cuando Evangelina Carrozzo paseó el cartel con la leyenda "Basta de papeleras contaminantes. No pulp-mills pollution" ante los 58 jefes de Estado y Gobierno. "No es cosa mía, yo no tengo nada que ver", comentaba y gesticulaba al mismo tiempo Kirchner, con una sonrisa.