Daniel Herrera Lussich | Corresponsal permanente
EL PAÍS EN WASHINGTON
No se puede decir que ni se oye volar una mosca en bares y restaurantes de Washington, pero sí que son bastante silenciosos, la gente habla a media voz, casi en intimidad, rara vez se escucha una estruendosa carcajada o un grito. Se rigen siempre por vivir y dejar vivir, y recuerdan que en un país de 230 millones de habitantes la clave de la supervivencia está en la tranquilidad y en no molestar demasiado al vecino.
En el café Milano -de los más famosos y concurridos de Georgetown, uno de los barrios tradicionales, el único con gran movimiento y costumbres muy latinas y francesas, poblado de gente joven, "boliches" en onda, restaurantes franceses, españoles e italianos, refugio de los que quieren escapar al "hot dog", la hamburguesa y los fritos y más fritos-, El País pudo disfrutar, sorpresivamente, de una buena comida, buen ambiente y escuchar y recibir "chismes" de alto nivel de políticos y actores que se habían reunido para festejar los 10 años del Informativo de los Domingos de la poderosa cadena FOX de televisión.
Apenas llegamos el mozo, morocho, bajo, fortachón, con la clásica figura de un centroamericano, simpático, con una sonrisa que creció cuando notó que hablábamos español, comentó en tono de "doy el dato y ustedes se anotan con una buena propina", "miren señores, los que están allí son los `capos` de la televisión, el dueño de todo Rupert Murdoch, el presidente de la compañía Roger Ailes y Chris Wallace, el de los noticieros, hoy creo que alguno cumple años ".
Una gran mesa en una de las esquinas, con gigantescos ramos de flores y globos indicaban que el acontecimiento valía la pena. De pronto el clima calmo se rompió y un run run más fuerte que el habitual llegó a todos los clientes que miraban y aprovechaban lo que sería un palco de avanzada del mejor teatro.
GOBIERNO CASI A PLENO. Había entrado -a excepción de Bush y Condoleezza Rice- la plana mayor del gobierno: Richard Cheney, Karl Rove, Josh Bolten, Karen Hughes y Tony Snow. Efusivos saludos con Murdoch, Ailes y Wallace. Minutos después se sumaron senadores y diputados, empresarios y gente de lo que acá no se le llama farándula.
Tony Snow, el flamante Director de Prensa y vocero de la Casa Blanca, hasta hace 48 horas comentarista político de la FOX News, es decir casi un anfitrión, fue objeto de una broma de Ailes, cuando dijo: "unos años atrás nunca hubiéramos logrado que el Secretario de Prensa del presidente de los Estados Unidos viniera a esta fiesta", a la que se sumó el nuevo jefe de Gabinete de Bush, Josh Bolten; "lo más asombroso es que Tony aceptara dejarlos a ustedes y tomara este trabajo en el gobierno, cuando conoce muy bien, desde el otro lado del mostrador, a la mayoría de nosotros".
Más alejada estaba Karen Hughes, con gesto serio, antigua periodista, que luego se sumó a la campaña electoral de Ronald Reagan e ingresó a trabajar activamente por los republicanos, es hoy la Secretaria Adjunta de Relaciones Exteriores, después de ser por años la segunda de Karl Rove, asesor y "cerebro gris" de las campañas de Bush, que según un dicho que define las personalidades y circula en los corrillos políticos, "ella se ocupaba de las relaciones públicas y Karl de los golpes bajos".
El mozo latino después nos enteramos que es salvadoreño, en el papel de "confidente", nos dice como quien da el dato de su vida: "¿saben que ese gordito con la corbata voladora es el que manda más después de Bush; y el otro, también gordito y más bajo, es el que manda por atrás de todos?", repetía lo que había oído cuando mencionaban a Rove.
Al rato volvió el amigo y relató otra de las frases que, sin entender mucho, había "pescado al vuelo". "Saben qué: el gordito más bajo se quejaba por una encuesta que habían comentado en el informativo", nos dijo, con un entusiasmo tal que ninguno de nosotros dudó que pensaba alegremente en la propina.
La concurrencia tomaba alguna copa de champagne y copetines de colores rosados en clásicas copas de boca muy ancha, con una guinda.
HILLARY, LA FIGURA. Otra vez volvió el run run en el ambiente, más sonoro esta vez, entraba la senadora Hillary Clinton al Café Milano. Chris Wallace, una de las principales caras de la FOX, se adelantó a recibirla y la acompañó hasta la rueda de Murdoch, Ailes, Cheney y Rove y congresistas.
Estuvo una hora de animada charla. A partir de ese momento todos comentaban: "Hillary está al frente en todas las encuestas para la candidatura presidencial de 2008, les gana a los posibles rivales demócratas John Kerry y Al Gore, ambos derrotados por Bush".
"Pero, cuidado, hay mucha gente que la resiste, primero porque es mujer, segundo porque estiman que es demasiado ambiciosa, aunque no hay duda de que es talentosa y es la senadora más brillante en el Congreso", respondía uno de los comensales.
"Entre los republicanos se insiste mucho en el senador John McCain, veterano de Vietnam, un legislador destacado pero que también en las internas perdió con Bush, se habla de Giuliani, el ex alcalde de Nueva York y se insiste en Condoleezza Rice, que se cansa de negar la posibilidad de llegar a candidata, pero que todos afirman que su nominación dependerá de cómo le vaya al final del gobierno a George W. Bush". Y el mismo Bush hace pocas horas sugirió el nombre de su hermano, Jeb Bush, gobernador de Florida.
NADA MENOS QUE CLOONEY. Otra vez apareció en escena el mozo salvadoreño y dijo apresurado: "hablan de un tal Plácido Domingo (nuevamente Director General del Kennedy Center, con los mejores espectáculos de ballet, música y opera de Washington) y de la película de Sarah Jessica Parker para luego interrogarnos: "¿ustedes no la conocen?, ¡pero mi compañera la ve siempre en la televisión!".
Esta vez el run run casi se había transformado en gritería. Miramos en el momento en que las puertas dejaban paso al ganador del Oscar, George Clooney, que con amplia sonrisa se acercó a la rueda junto con el senador republicano Sam Brownback, de Kansas, y el senador Demócrata Barack Obama de Illinois y entraron rápidamente en conversación.
Esa mañana, Clooney había estado un piso más arriba de las oficinas donde funciona el Grupo de Diarios de América, que integra El País, en el Club de Prensa Extranjera, para exhibir un dramático audiovisual de Darfur, documento que conmovió a todos, con el fin de pedir apoyo del periodismo, asociaciones culturales, líderes religiosos y ONU para encontrar una salida a lo que llamó "el primer genocidio del siglo 21: Sudán".
A esa altura, después de un plato de pasta italiana sensacional y tres cafés, pedimos la cuenta con 20% de propina para el amigo salvadoreño. La noche lo valía.
Escena
Allí estaba toda la plana mayor de la Casa Blanca y de la cadena FOX, cenando y departiendo