NUEVA YORK - Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU terminaron otra infructuosa ronda de negociaciones ayer, en la que intentaban lograr un consenso en torno a un proyecto de resolución que obligue a Irán a dejar de enriquecer uranio.
Los embajadores de Gran Bretaña, Francia, China, Rusia y Estados Unidos -los cinco con derecho a veto- se reunieron dos horas en la Embajada francesa ante la ONU.
Participantes admitieron que permanecen las discrepancias en torno a dos puntos del documento: la referencia al capítulo 7 de la Carta de la ONU y la sugerencia de que el programa nuclear de Irán representa una amenaza a la paz y la seguridad internacionales.
Esa referencia puede autorizar sanciones económicas e incluso una acción militar como último recurso si se amenaza la paz y la seguridad.
Los embajadores intentan avanzar sobre el lenguaje del borrador antes de reunirse mañana con Alemania.
El proyecto que se discute obligaría a Irán a suspender su programa de enriquecimiento de uranio, necesario para alimentar reactores nucleares o -potencialmente- conformar el núcleo de una bomba atómica. El texto advierte, en caso de incumplimiento, con "medidas adicionales" por medio de una nueva resolución.
Las potencias occidentales sospechan que Irán busca fabricar armas nucleares a la sombra de su programa civil. Teherán, sin embargo, insiste en que sus objetivos son puramente civiles y defendió su derecho a enriquecer uranio.
Rusia y China, que poseen estrechos vínculos comerciales con los iraníes, se oponen firmemente a la aplicación de sanciones y el uso de la fuerza. Creen que la crisis debe resolverse por la vía diplomática. AFP