Los asambleístas quedan con sabor a poco

ENVIADO

El campamento de Arroyo Verde, bastión de lucha de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú, lucía ayer calmo y escaso de activistas. Todos estaban en la ciudad y en el mojón del kilómetro 28 quedaba una decena de hombres y mujeres que seguían por radio lo que ocurría en el centro de la ciudad. Es posible que los asambleístas se hayan quedado con "sabor a poco". Después de todo, el presidente Néstor Kirchner sólo se quedó con una parte de la consigna tan cara a los activistas gualeguaychuenses. O al menos eso pareció cuando, al terminar el acto, Kirchner tomó el chaleco fluorescente que le arrojaron desde el público con una leyenda en el pecho: "Sí a la vida". Pero la parte más sentida de la consigna no estuvo. "No a las papeleras".

Alrededor de una mesa de madera y circundados por los camiones y camionetas que rodean el campamento, los asambleístas se disponían a compartir una torta cuando el equipo de El País se detuvo para preguntarles qué les había parecido el acto. "Orientales", dijo enseguida, más afirmando que preguntando el asambleísta más veterano del grupo.

Sacude la cabeza y con una media sonrisa opina: "Lo que más nos duele es que los hermanos uruguayos piensen que esto es contra ellos". Chasquea la lengua y trata de que los periodistas le expliquen por qué los uruguayos no comprenden una lucha que para ellos se asienta sobre principios muy claros.

De todas formas, el fervor que animó a los asambleístas durante lo más duro del bloqueo parece haberse ido diluyendo. Ahora saben que deben acompasar su ansiedad a los tiempos de un supremo tribunal internacional, que distante y flemático decidirá sobre la causa central de su campaña.

Los más radicales siguen pensando que todo esto será inútil, que la única posibilidad admisible es que las empresas Botnia y ENCE armen sus equipajes y vuelvan a sus países.

Los más moderados, y entre ellos la mayoría de los llamados "históricos" de la Asamblea, saben que esta es la última oportunidad de arribar un dictamen que les favorezca. Juan Veronessi es, precisamente, uno de los referentes más veteranos de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú.

En las afueras del Corsódromo espera a sus compañeros de lucha, entre ellos a Osvaldo Moussou, el coordinador general de la Asamblea al que los medios locales rodean para pedirle opinión.

"NO ACA". "El presidente Kirchner se ha manifestado contundentemente a favor de la lucha de Gualeguaychú y advirtiendo al gobierno uruguayo que no está cumpliendo las condiciones pactadas en el Tratado del Río Uruguay. Eso queda absolutamente claro. Que Uruguay las lleve adonde quiera (las plantas), pero no acá donde nos arruinaría a nosotros", dice categórico Veronessi. De todas formas, el dirigente ambientalista reconoce que esperaban un pronunciamiento más contundente de su presidente.

Pero Veronessi cree que el discurso de Kirchner fue acertado al "instalar a nivel nacional este tema y queda el compromiso firmado de luchar en contra de la contaminación".

Mañana, tal como lo ha venido haciendo casi todos los domingos, la Asamblea Ambiental vuelve a reunirse formalmente. Tiene varias cosas que analizar: los resultados de la marcha del 30 de abril, los términos de la demanda ante La Haya, y el acto convocado ayer por Kirchner.

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