HENRY SEGURA
Está sostenida por un argumento de lo más insólito: el juego entre dos directores, donde el retador toma un viejo film del retado y le propone realizar cinco versiones del mismo, con las limitaciones que él impone. Son las Cinco obstrucciones del título con que el film de Lars Von Trier y Jorgen Leth ha sido editado en DVD (por BuenCine Producciones), sin haber pasado antes por los cines.
En 1967 Leth había filmado El hombre perfecto, un corto que Von Trier adora. Una especie de ejercicio metafísico, muy jugado al absurdo, donde las preguntas valen más que las respuestas. Las transformaciones de aquella obra pasan por lo formal (la primera obstrucción, con rodaje en La Habana), el conflicto ético-social (la segunda, en Bombay) y la absoluta libertad (la tercera, en Bruselas), para desembocar en un género que disgusta a los cineastas (la animación) y en un cruce creativo más raro aún: un texto escrito por Von Trier como si fuera Leth, para que éste lo lea casi en tercera persona.
Las bromas y las perversiones de semejantes intervenciones creativas son lo primero que sobresale. Pero quien levante esa cáscara podrá descubrir otras reflexiones sobre el acto creativo en sí, como parte de la explicitada búsqueda de la perfección humana. Son aproximaciones, parte de una reflexión duplicada, en las que los artistas asumen retos para explorar sus obras más allá de las fronteras originales, forzándolas.
Para Von Trier (el director de Bailarina en la oscuridad y Dogville, entre otras) es además una forma de homenajear a un colega que el mundo desconoce. Y, aunque a él personalmente no le guste, deja que su admiración se dispare en ese discurso final que contiene trechos de buena poesía.