Debería haber una tinta cenicienta para dar estas noticias. En la noche del sábado al domingo pasado, falleció en París, a los 82 años, Jean Franois Revel. Filósofo de resonancias pascalianas, era vastamente conocido por su inconformismo y como un intelectual liberal.
La semana pasada en mi columna recordaba su libro "Fin de siècle des ombres", relacionado con las ideologías y la moral en política. Les ruego, por ello, me permitan retornar nuevamente a él, no sólo por la admiración por su voz libre, por su obra de higiene civilizadora, sino porque, además, me honraba con su conocimiento personal. Ello hizo que, a través de los años, nos encontráramos en diversos ámbitos y países. Y a la vez que, como gota de agua, me fueran llegando, con amables dedicatorias, sus últimos libros. En especial cito sus memorias ("Le voleur dans la maison vide") donde decía que me consideraba: "un hermano literario". Por ello, estas palabras están sin duda teñidas por la melancolía, por el dolor, pues ha levantado el vuelo uno de los grandes hombres de pensamiento de nuestro tiempo.
Miembro de la Academia Francesa de Letras, Revel deja una obra compuesta por una treintena de libros, que empezó con un ensayo filosófico en 1957, el mismo año en que se inició en el periodismo. Entre sus obras capitales debemos mencionar títulos como: "Ni Marx ni Jesús", "Las ideas de nuestro tiempo", "La tentación totalitaria", "Cómo terminan las democracias", "El renacimiento democrático", "El Estado megalómano", "El conocimiento inútil", "La gran mascarada", "La obsesión antiamericana", "Fin de siècle des ombres" y sus citadas memorias (estos dos sin traducción española aún).
En el ámbito del periodismo, Revel trabajó desde mediados de los años 60 como editorialista del semanario "L`Express", del que fue director desde 1978 hasta que dimitió en 1981. Empezó a colaborar después, y hasta muy recientemente, en otro de los principales semanarios franceses: "Le Point".
Nacido en Marsella en 1924, hizo sus estudios secundarios en Lyon y en 1943 entró en la famosa Escuela Normal Superior (era un "normalien"); allí se especializó en Filosofía. Tras la guerra, en la que se implicó en la resistencia contra la ocupación nazi de Francia, fue nombrado profesor de Filosofía. Fue profesor en Francia, México e Italia.
Para Jean Franois Revel, la juventud era una de sus inquietudes permanentes. Por ello me permito citar la respuesta que me diera respecto de sus meditaciones sobre los jóvenes y el nuevo tiempo, es decir, los jóvenes en el umbral del porvenir.
Estas fueron sus palabras: "Valéry dijo una vez «entramos en el futuro caminando por detrás». Antes que todo, el porvenir lo debemos hacer nosotros. No es una identidad abstracta, independiente de los hombres; creo que los jóvenes mismos lo van a hacer. Naturalmente, muchas cosas no dependen de cada joven, personalmente: el desarrollo de la ciencia, de la tecnología, muchos acontecimientos económicos y políticos... Esas son cosas que nos caen sobre la cabeza, sin que cada uno de nosotros, personalmente, pueda hacer gran cosa. Sin embargo, para eso sirve la democracia: la participación de todos en la evolución del mundo... El porvenir se hace cada día". Unico y universal, ahora que no está, su sombra nos sigue hablando. La suya era una voz necesaria. Adiós maestro, aun y todavía.