Un nuevo grupo de teatro independiente salta hoy a escena. Es Infaustos, formado por egresados en 2005 de la Compañía Italia Fausta, que presenta a las 21 hs. en el Teatro Agadu Festival de vodevil, un espectáculo basado en dos clásicos del género: Una bañera familiar de Feydeau, y Los dos tímidos de Labiche.
Durante los cuatro años de carrera, el nuevo grupo fue buscando su perfil propio, y ahora se lanza al ruedo profesional apadrinado por los profesores de La Fausta, siendo el primer gajo que se desprende de ese tronco. Por eso están en los rubros técnicos Fernando Ulivi (música) y Daniela Marotta (coreografía), mientras la dirección corre por cuenta de Elena Zuasti.
Este debut encara un género difícil, el vodevil, que el grupo define como "una broma a los burgueses, no de forma ofensiva, sino de críticas en tono amable y divertido. Es un lavado y un tónico para el alma". El elenco está integrado por Martín Arrellano, Fabiana Riva, Flavia Portella, Alicia Vázquez, Valeria Gemelli, Juan Ramón Arenas, Fernando Lando, Eduardo Piñero y Alejandro Almada. Va los jueves con localidades a $ 80.
Según la leyenda, el vodevil surge en París, cuando tres aprendices de panadero normandos se ubican en un precario tablado junto a la puerta de Saint—Jacques. Con sus canciones alegres, cómicas y llenas de vigor, estos improvisados artistas dan el puntapié inicial a una tradición de fuerte impronta popular. Con el correr de los siglos, la expresión "vaudeville" va cobrando una amplia gama de sentidos, desde un mero juego de canciones hasta una sofisticada pieza teatral.
Hacia el Novecientos, con la obra de Feydeau, el género llega a su madurez, utilizando la temática del adulterio para desarrollar una acción artificiosa y cómica, sostenida por medio de detalles imprevistos que a través del enredo y el malentendido magnifican la situación inicial, apuntando a un final feliz. Una intriga compleja, meticulosamente organizada, forma la plataforma de una crítica superficial y amena.
Al Río de la Plata este sofisticado género llega por varias vías. Una, las traducciones y adaptaciones, donde sobresalió el dramaturgo Enrique García Velloso. Otra, por la influencia directa, que se puede ver en la obra de Gregorio de Laferrere. Desde entonces, el vodevil llegó para quedarse, perfeccionándose su representación en las diversas compañías de teatro independiente uruguayas y argentinas.