Daniel Herrera Lussich | Corresponsal (Washington)
El Banco Mundial no publicitará el informe medioambiental sobre las plantas de celulosa hasta que "confirme cien por ciento que ha salido humo blanco en las relaciones de Uruguay y Argentina".
El organismo multilateral de crédito quiere permanecer ajeno al problema político y evitar quedar mal "con tirios y troyanos" y aunque no lo ha señalado expresamente en forma pública, en medios allegados en Washington, aseguran que la intención es no dar a conocer a la ciudadanía el informe hasta que los gobiernos de ambos países den por solucionados los actuales diferendos y desaparezcan las protestas públicas.
El argumento que sustenta la Corporación Financiera Internacional para la demora apunta a la gestión realizada por el experto canadiense Wayne Dwemychuk, alto especialista en materia ambiental, de contar con más tiempo para evaluar el voluminoso material y dar su opinión con un estudio completo de todo lo ocurrido hasta ahora y su propia evaluación sobre el terreno, la que irá agregada como cierre al trabajo final. Además la CFI ha sumado un nuevo experto para esta etapa final, también canadiense, que lógicamente junto a su colega recomendará una serie de nuevas actuaciones que darán más largas a todo el polémico asunto.
En principio autoridades de la consultora, la Corporación Financiera Internacional, habían fijado la fecha del 24 de marzo para elevar el informe completo sobre el impacto ambiental al presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, que deberá decidir a posteriori si se otorgan los créditos a las empresas española ENCE y la finlandesa Botnia de un entorno a los 400 millones de dólares. En caso contrario los voluminosos informes se archivarían y no se otorgaría el apoyo financiero solicitado por los propietarios de las plantas de celulosa que se están instalando en Fray Bentos.
¿Cuál es la razón por la que no se gestionan los créditos por otra vía financiera y no por el Banco Mundial?
ENCE y Botnia habían manifestado en su momento que la financiación por el organismo multilateral no era una cuestión fundamental para la realización de las obras. Sin embargo hoy, frente a los "escándalos" por los bloqueos de los puentes, manifestaciones, protestas, entredichos de los gobiernos de ambos países, un informe negativo o el silencio del Banco Mundial, repercutiría en los intereses de las empresas de celulosa, ya que se considera que el aval del Banco en Washington es una especie de "ábrete sésamo" hacia el cual miran todos los organismos de crédito del mundo ante un caso que ha originado polémicas y las primeras planas de los medios internacionales.
Otro hecho que está teniendo enorme repercusión en Washington es el "lobby" que desde hace largos meses atrás vienen realizando con éxito las autoridades argentinas, escuchadas con especial atención y en gran parte aceptadas en sus reclamos.
Se inició la presión de la Argentina con la carta enviada en su momento por el presidente Néstor Kirchner reclamando a la cúpula del Banco Mundial que no se diera trámite a la gestión de crédito de las empresas española y finlandesa. Luego siguieron otras, entre ellas una de tono fuerte del gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti.
A posteriori el propio Banco Mundial en noviembre remitió una nota a los países y a las autoridades de las empresas extranjeras que construyen las plantas, diciendo que la Corporación Financiera Internacional sólo financiaría los proyectos si estaba segura de que los mismos pueden ser ejecutados de una manera social y ambientalmente responsable.
Luego, el 19 de diciembre, la CFI, una vez difundido el informe de la Oficina de Ombudsman, emitió una opinión favorable a nivel técnico sobre el impacto ambiental acumulado de las plantas en Fray Bentos.
En ese momento arreció la presión de Gualeguaychú, del gobernador de Entre Ríos y del propio gobierno del presidente Kirchner, y la CFI, grupo que integra el Banco Mundial, resolvió ampliar los estudios y realizar nuevas consultas a nivel técnico, regional y ciudadano, que se prolongan hasta ahora, pese a reiterados anuncios y fechas determinadas de antemano.
La última carta, de fecha bastante reciente, llegó a la sede del Banco Mundial, dirigida al presidente Paul Wolfowitz, enviada por el canciller argentino, Jorge Taiana, solicitando que cumpla su compromiso de financiar proyectos ambientalmente responsables, en alusión a la construcción de las dos plantas papeleras de Uruguay.
No trascendió si hubo respuesta de la CFI, pero altos voceros en Washington no dudan de que el "tono" de la misiva oficial de un ministro de Relaciones Exteriores se podía tildar de claro caso de "intromisión y de presión sobre la posible decisión final de un organismo multilateral", que cuenta tanto a Uruguay como Argentina como miembros igualitarios de la organización.
La última situación que se ha prestado a cierta confusión ocurrió en oportunidad de la reciente visita de la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Belela Herrera, al secretario de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza.
La gobernante uruguaya fue portadora de una carta del presidente Dr. Tabaré Vázquez solicitando al jerarca de la OEA sus "buenos oficios en el problema planteado con Argentina".
Extrañamente el día anterior a la llegada a Washington de la vicecanciller, Insulza se reunió con el embajador argentino ante la OEA, Rodolfo Gil, le comunicó sobre la gestión que le sería solicitada al día siguiente, recibiendo la respuesta del diplomático en el sentido de que "la posición de la cancillería argentina es que se trata de un asunto bilateral, que debe ser resuelto entre ambos países y el conflicto no debe ser convertido en multilateral".
Es decir que 24 horas antes de que se oficializara el trámite del gobierno uruguayo y arribara a Washington Belela Herrera, Insulza había comunicado y recibido una respuesta argentina que hacia inútil el viaje y el trámite propiciado por el presidente Vázquez.
Luego de entregada la carta del mandatario uruguayo a Insulza y de una conferencia de prensa de Herrera, la oficina de prensa de la OEA emitió un comunicado negando, ante versiones de prensa, toda posibilidad de una mediación, palabra que en ningún momento manejó la gobernante de nuestro país, la que reiteradamente habló de un "pedido del uso de buenos oficios".
Y como era de esperar también, antes de que la noticia de la gestión emprendida por Uruguay y la carta enviada por Vázquez tomaran estado público en Washington, el embajador Rodolfo Gil, formulaba declaraciones a corresponsales de Buenos Aires y de agencias noticiosas, negándose a toda gestión de acercamiento por el tema de las plantas de celulosa.
No hay duda, a esta altura, de que el Banco Mundial "balconea" el diferendo en torno a las plantas de celulosa para emitir un pronunciamiento final y tampoco se puede negar de que el "poderío" y el "lobby" que ejerce Argentina en Washington, da sus buenos resultados.