La Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera (SIIF) del Banco Central comenzará a evaluar un borrador sobre regulación de los derechos del consumidor con las entidades financieras del mercado con el objetivo de aprobar un nuevo marco durante 2006.
La otra prioridad en el corto plazo es aprobar un modelo de "gestión integral" de los riesgos de las instituciones financieras, dijeron a El País fuentes de la superintendencia.
La idea de los técnicos es evaluar con los bancos las mejoras en la información para los consumidores de servicios financieros y luego aprobar la normativa.
Este trabajo tiene dos vertientes: la de los bancos con sus clientes y la acción que llevará adelante la superintendencia para diseñar "herramientas" y "elementos" que sirvan como "orientación" al público.
En 2005 la SIIF creó la Unidad de Control y Cumplimiento para dar curso a los procesos vinculados a la defensa del consumidor.
La superintendencia pretendía avanzar en estos proyectos durante 2005 pero no pudo llevarlos a cabo y no quiere dejar pasar más tiempo.
Los pilares del proyecto apuntarán a la información que deben dar los bancos sobre el precio y condiciones de las tarjetas de crédito y la reglamentación de la operativa cuando las entidades actúan por cuenta y orden de sus clientes.
El tercero es establecer "pautas mínimas" para la elaboración de los contratos financieros entre la institución y sus clientes.
Las consideraciones sobre las relaciones con el consumidor y la gestión de riesgo están incluidos en un documento sobre cronograma de trabajo de la SIIF divulgado el año pasado. La superintendencia orientará a los consumidores a través de su sitio en Internet para la toma de decisiones financieras.
RIESGOS. Los bancos recibirán una propuesta sobre un régimen de gestión integral de riesgo que ordena los criterios a seguir y la estructura de toma de decisiones dentro de las empresas.
Técnicos de la superintendencia dijeron que existen bancos que tienen ya un sistema con estos elementos pero se quiere elaborar un modelo que se deba seguir en todo el sistema.
La gestión debe apuntar a los riesgos de tipo de cambio, legal, de liquidez y de mercado.