La cepa H5N1 del virus de la gripe aviar se ha extendido desde el Lejano Oriente a algunos países europeos. Es altamente contagiosa entre las aves, con una mortalidad de casi 100%. En los países asiáticos los gobiernos han emprendido campañas preventivas que involucraron el sacrificio de millones de aves. Hasta ahora el virus solamente se ha trasmitido del animal infectado al ser humano, generalmente en comunidades que viven muy próximas a aves de corral. La Organización Mundial de la Salud lleva registrados 172 casos de los cuales 92 han resultado mortales. El país más afectado ha sido Vietnam.
La principal preocupación es que, al radicarse aquel virus en un ser humano, se produzca una mutación genética que resulte en una nueva cepa capaz de ser trasmitida directamente de ser humano a ser humano. Ello causaría una epidemia global de grandes proporciones. Las estimaciones sobre el probable impacto de una epidemia del nuevo virus oscilan entre los cinco a 150 millones de muertes.
Todos los gobiernos están aplicando programas de vigilancia y prevención. Los programas aplicados por las autoridades sanitarias incluyen el almacenaje de vacunas y medicinas para tratar los seres humanos que puedan ser afectados por el virus actual, así como preparativos para tratar a los posibles enfermos de una epidemia más extendida causada por la nueva cepa, que aún no existe.
Nuestra región está protegida por el océano Atlántico —hasta ahora la principal forma de trasmisión del virus de gripe en las aves serían los pájaros migratorios. Sin embargo, es necesario prever, primero, la posibilidad, aunque sea remota, de la trasmisión de la enfermedad actual y, segundo, el riesgo global que representaría una mutación que produzca un virus trasmisible entre seres humanos.
El Ministerio de Salud Pública está en contacto con sus pares en la región y ha decidido adquirir 400.000 vacunas contra la influenza para prevenir casos de gripe aviar, las que serían utilizadas para inmunizar a la población más vulnerable: los niños menores y los adultos mayores. También se ha informado que se reforzarán las medidas de prevención. Dentro de todo, estos son anuncios tranquilizadores. Todos deseamos que la amenaza de una epidemia global no llegue a realizarse; pero es sensato prepararse para lo peor.