Los analistas empiezan a mirar con lupa la política monetaria que lleva adelante el gobierno y alertan sobre los posibles efectos inflacionarios que podría ocasionar las persistentes compras de dólares que lleva adelante el Banco Central.
Ayer el ministro de Ganadería, José Mujica, blanqueó a su estilo el cambio en la política monetaria que el equipo económico niega sistemáticamente. Luego de calificar como la mala noticia de 2005 la caída del dólar, Mujica dijo que "el Banco Central está interviniendo (en el mercado) y defendiendo la moneda hasta donde se puede", porque a su juicio con las compras se evita que el peso siga revalorizándose con la consiguiente pérdida de competitividad para la producción nacional.
Fiel a su costumbre el ministro de Economía, Danilo Astori, no mostró inquietud sobre la evolución del dólar al salir del Consejo de Ministros.
Los dichos de Mujica se alinean con la opinión mayoritaria de analistas sobre un cambio en la política monetaria del Central que tendría una fuerte impronta de Economía. En las últimas semanas varios economistas comenzaron a apuntar públicamente sobre el cambio del gobierno y hablan de la intención oficial de fijar un piso a la divisa, lo que es rechazado desde el gobierno, lo que pone presión a la meta inflacionaria en la medida que para comprar la divisa se deben tirar pesos al mercado.
Los dichos de Mujica se dieron un día antes de que se conozca el dato sobre inflación de febrero luego que en enero los precios subieran 1,37%. La encuesta del Central entre analistas prevé una suba de 0,45%, con lo que se arañaría el 2% en el primer bimestre.
Astori dijo la semana pasada que la inflación se "encauzará" a partir de febrero y explicó que es habitual que en enero se disparen los precios.
En 2005 la inflación en enero fue de 0,38% y en febrero fue 0%. Un año antes los precios subieron 2,19% en enero y 0,02% en febrero. En 2003 la inflación fue de 1,87% y 1,36% en enero y febrero mientras que en 2002 los precios subieron 0,33% y 0,29% respectivamente.
Ejecutivos de consultoras privadas consideran que el precio de frutas y verduras seguirá presionando la inflación al alza a lo que podría sumarse la carne si se confirma apertura de mercados como México que tiran para arriba el valor en el mercado doméstico.
Los economistas y ejecutivos financieros creen que la decisión de seguir comprando dólares puede hacer un flaco favor a la estrategia de mantener bajo control la inflación. En las últimas semanas en informes y presentaciones ante empresarios varias consultoras comenzaron a advertir que habrá un dilema entre inflación y tipo de cambio al haber mayores "presiones" sobre los precios.
Por eso es que existe la previsión entre los operadores financieros que el dólar pueda bajar en la medida que el gobierno advierta que la presión sobre los precios requiere una baja en la divisa.