El jefe de Policía de Rocha dio el ejemplo: a fumar a la vereda. Como él, cientos de miles de fumadores uruguayos debieron empezar a modificar sus hábitos desde ayer para ajustarse a las nuevas disposiciones. Prohibido fumar en lugares cerrados, públicos o privados. Bajo techo, sólo es legal fumar en casas particulares y habitaciones de hotel. Caras largas, pitadas apuradas, ceniceros en las puertas de edificios y comercios los nuevos ingredientes en el paisaje urbano uruguayo.
Entre 15 y 20 inspectores del Ministerio de Salud Pública (MSP) realizaron controles en las oficinas de la propia cartera, en el BPS y Asignaciones Familiares. Según explicó Winston Abascal, director del Programa Nacional de control de tabaco del MSP, la idea era que las inspecciones comenzaran "en la propia casa".
No detectaron infracciones, aunque en el BPS faltaba retirar de algunas oficinas la cartelería que indicaba las áreas para fumadores.
En el interior del país, Abascal admitió que aún faltaba coordinar las acciones entre los directores departamentales de Salud y los inspectores municipales para que el control fuera más efectivo.
Las actas para llenar los formularios de inspecciones se enviarán hoy a todos los departamentos.
MONTEVIDEO. Ayer se palpaba en la capital una preocupación casi paranoica por respetar la prohibición, anunciada por el gobierno en una campaña de radio, televisión, afiches y carteles en los taxis.
En las puertas de comercios y oficinas de la Ciudad Vieja se asomaban fumadores que daban pitadas ansiosas a sus cigarrillos. Los "enfermos" a los que el gobierno agradece por su esfuerzo parecían acatar la medida con respeto y con cierta resignación.
Laura Roballo y Adriana Blanco —integrantes de la Alianza Nacional para el control de Tabaco y de la Comisión Honoraria de Salud Pública— realizaron ayer al mediodía un control espontáneo por los comercios de la Ciudad Vieja.
"Evaluamos si los espacios cerrados tienen los carteles y si sacaron los ceniceros", explicó Blanco, "pero no vamos a informarle a los inspectores cuando un local esté en infracción, porque se trata de una iniciativa nuestra para asesorar a comercios y ciudadanos sobre el nuevo decreto". Todos los días habrá recorridas de la Alianza.
Blanco y Roballo encontraron sólo a un infractor, que pitaba un cigarrillo dentro de la Galería Torre de la Independencia. Enseguida se dirigieron hacia el señor para recordarle sobre el nuevo decreto. "No sabía que no se podía fumar aquí, es mi primer día en Uruguay", dijo el señor con acento inglés. Su desliz quedó explicado.
En la terminal Tres Cruces desaparecieron los carteles del área de fumadores y se multiplicaron los que dicen que está prohibido fumar en espacios cerrados. Ayer se hicieron "unas pocas observaciones" a personas que no respetaron la medida. Los encargados de seguridad repartieron volantes a los fumadores y se recordó la letra del decreto.
"Pensamos que un pequeño porcentaje de gente nos podría traer problemas porque pasan unas 55 mil personas por día. Pero fueron menos observaciones que las previstas", dijo Marcelo Lombardi, gerente del complejo.
Solo se puede fumar en la zona de taxis y en los andenes, que son espacios abiertos. En la entrada al complejo se colocaron ceniceros que estaban desbordados de cigarrillos.
En el casino de Maroñas Entertainment en 18 de Julio y Yaguarón el olor a cigarrillo sigue impregnado dentro del edificio. Personal del local señaló que anticipaban situaciones problemáticas pero hasta la tarde de ayer la medida había sido respetada y no había sido necesario invitar a ningún cliente a fumar afuera.
En el bar Facal, a una cuadra, Federico Celsi opina que la medida está bien pero dijo que "es tercermundista e insólito que la multa se la cobren al local, y es una multa cara porque 27 palos es plata". Celsi señaló, además, que le parece agresivo con el cliente llamar al 911 si hay una persona que se niega a apagar su cigarrillo. Lo más razonable, apuntó, sería que hubiera un teléfono 0800 para las denuncias y que el Estado si se hiciera cargo del costo de esas llamadas.
EN EL INTERIOR. Aunque no hubo fiscalización, la entrada en vigencia del decreto pautó la jornada también en el resto del país.
En Cerro Largo surgen dudas acerca de la vigencia del decreto en los prostíbulos, y en los escritorios rurales preocupa que la prohibición influya en los negocios.
En Artigas "no se conoce quienes serán los inspectores que tendrán a su cargo la tarea fiscalizadora", dijo Ricardo Castelli, director departamental de Salud.
El intendente de Rivera, Tabaré Viera, advirtió que su comuna no tiene personal ni condiciones para vigilar el cumplimiento de la medida antitabaco. En Salto el cumplimiento del decreto está sujeto a que la Junta Departamental apruebe una modificación a un decreto local aprobado en 1986.
Canelones, cuya sede comunal es libre de humo desde julio estableció que los funcionarios tienen 10 minutos por día para fumar. Quienes excedan el tiempo pueden ser sancionados hasta con cinco días de suspensión.
"Ahora todo bien, pero en invierno o en los días de lluvia todavía no sé qué hacer", dijo el responsable de un bar de la ciudad de Melo en el que entre cientos de fotos de Gardel, en una el mago sonreía con un cigarrillo en los labios.
Un almacenero de Durazno, Pepe Laguna, advirtió: "Yo estoy preparando un cartel que alerte a nuestros clientes: si me multan le transfiero el importe al fumador".