Bagdad - En actitud desafiante, Saddam Hussein reconoció hoy ante un tribunal que ordenó el juicio de 148 chiítas posteriormente ejecutados, pero insistió que era legal porque se los acusaba de participar de un atentado en su contra.
"¿Dónde está el crimen?", preguntó Saddam, de pie frente a los cinco jueces. "¿Denunciar a un acusado que abrió fuego contra un jefe de estado, cualquiera que fuese su nombre, es un crimen?".
Su dramático discurso se produjo al día siguiente de que los fiscales presentaran un decreto presidencial con una firma que dijeron era la de Saddam, que aprobaba la pena de muerte para 148 chiítas, la prueba más directa hasta el momento en cuatro meses de juicio.
Saddam no reconoció en su discurso que había firmado la aprobación.
Saddam y siete miembros de su régimen son juzgados por la ejecución de 148 chiítas, la detención y tortura de otros y la confiscación de sus tierras de labranza tras un intento de asesinar al entonces presidente iraquí el 8 de julio de 1982 en el pueblo de Dujail. En esos años el régimen de Saddam era activamente respaldado por sucesivos gobiernos estadounidenses.
La fiscalía sostiene que la represión tras el intento de asesinato abarcó a mucha más gente que los autores del atentado. Según sus documentos, familias enteras fueron detenidas, torturadas y mantenidas presas durante años, entre ellos mujeres y hasta niños de tres meses de edad.
Entre los 148 condenados a muerte había 10 menores, uno de ellos de 11 años, según los documentos. Las penas de muerte fueron pronunciadas después de lo que la fiscalía calificó de juicio imaginario ante la Corte Revolucionaria de Saddam.
Pero el ex dictador dijo que siempre actuó dentro de la ley. Dijo a la corte que los demás acusados deben ser liberados y sólo él debe ser juzgado porque era el presidente y los demás obedecían órdenes.
"Aquí está presente un jefe de estado. Júzguenlo a él y dejen que los demás se vayan", dijo.
Señaló a Awad al-Bandar, ex presidente del tribunal revolucionario cuya firma presuntamente aparece en el documento que anuncia las penas de muerte, presentado a la corte ayer.
"Yo derivé (los prisioneros) al Tribunal Revolucionario de acuerdo con la ley. Awad aplicó la ley y tenía derecho a juzgarlos", dijo Saddam.
Con respecto a la destrucción de las tierras de Dujail, dijo: Yo arrasé la tierra. Yo la arrasé, no con topadoras. Fue una resolución emitida por el Consejo de Mando Revolucionario , una institución presidida por el mismo Saddam.
AP