La compañía de danza La Pista se prepara para una temporada 2006 a pleno, y lo hace con una serie de cursos que contempla un amplio rango de futuros alumnos, que pueden ser o no bailarines. Fundada en 2001, aunque con antecedentes desde mucho antes, el equipo liderado por Carolina Besuievsky, Florencia Martinelli y María Eugenia Vidal planificó un intenso calendario de actividades que comprende talleres dictados por docentes nacionales y extranjeros, con clases que apuntan tanto a la formación técnica como a enseñar a cualquier persona que no esté vinculada a la danza a manejarse con su cuerpo y sentirse libre.
La semana próxima La Pista recibe a la compañía berlinesa de danza Lupita Pulpo, integrada por Ayara Hernández (bailarina uruguaya radicada en Alemania) y Felix Marchand, quienes ensayarán la obra Bob para estrenarla en Uruguay con los auspicios del Instituto Goethe. Para abril recibirá a la bailarina argentina Lucía Russo, quien además de dictar un taller mostrará un solo que ha presentado en varios países.
"Nosotros apuntamos a un concepto integral de danza —dijo a El País Besuievsky—, que abarca el cuerpo y el movimiento de modo que habilite a encontrarse a uno mismo. Por lo tanto, no se trata de una propuesta sólo para bailarines, sino que está abierta a todos, incluso para personas sin formación técnica. En el instituto privilegiamos dos aspectos. Uno está vinculado con todo lo que tiene que ver con lo técnico, aunque con ejercicios de danza contemporánea que no apuntan simplemente a imitar a un profesor. El otro es la línea de improvisación, que ya tiene que ver con la composición, con crear y producir determinadas formas."
Dentro de La Pista se desarrollan clases de danza contemporánea, donde destaca el método Feldenkrais y la danza Butoh. También ocupa un lugar importante la técnica Alexander, que no es específica para bailarines. Consiste en un trabajo de reeducación que parte de pensar cómo utilizamos el cuerpo, a través de mucha observación y de un gran control.
"Seguimos una tendencia que cada vez ocupa más lugar en todo el mundo —agrega Besuievsky—, que consiste en acercar la danza a la vida cotidiana de la gente, para que los que vengan tomen conciencia de su cuerpo, para que lo usen creativamente en la vida misma. La idea es que no hay una postura correcta, sino que los hábitos y la movilidad de cada uno es lo que determina la mejor posición".
La Pista está funcionando en el piso 5 del Hotel Cervantes (Soriano 868, tel. 9006269), donde en un salón de 140 metros cuadrados se dan cursos para grupos entre 7 y 15 personas, aunque también se dictan clases individuales específicas para determinados casos concretos. Las clases suelen durar entre una hora y media y dos horas, a un costo de $ 640 mensuales (dos veces por semana) o $ 460 mensuales (una clases semanal). También hay cuponeras para tomar clases con diversos profesores.
"Disponemos de un salón con muy buena luminosidad, desde donde se ve el mar, algo que lo hace único en cuanto a la docencia de danza. Allí trabajamos tanto con música como en silencio. También contamos con una especialista en danza de integración, Florencia Martinelli, quien trabaja con alumnos con capacidades diferentes, incluso con ciegos. Y tenemos alumnos que son actores, que buscan con la danza la posibilidad de enriquecer sus personajes".