Los jóvenes que el domingo 12 concurrieron al boliche Azabache en auto fueron tentados a una prueba: dejar la llaves del coche, disfrutar de la noche y al momento de irse hacer una prueba de espirometría.
El 49% de los conductores decidió participar de la prueba.
Al momento de entrar fueron invitados con un refresco, con el compromiso de no beber alcohol durante la noche y dejar las llaves de su coche en un panel para retirarlas al momento de irse del local.
Del total de participantes, el 99% superó la prueba de espirometría y como premio se le entregó el importe de la entrada.
Solo dos personas no pasaron la prueba, una de ellas porque incluso había llegado alcoholizada.
El otro fue un vendendor de seguros, de unos 30 años de edad, que si bien sabía cuál era el límite de alcohol permitido para manejar no lo respetó al menos en esa noche.
La mayoría de los participantes fueron jóvenes mayores de 24 años.
Esta fue la quinta vez que se realizó la experiencia, a manos de los voluntarios de "La ruta de los jóvenes".
La primera había sido en el boliche Cabildo Open Bar, donde participó el 64% de los jóvenes que recibieron la propuesta, en el año 2004.
Para los voluntarios, según dicen en un comunicado, lo más preocupante de la noche fueron los casos de conductores mayores de 40 años que no quisieron escuchar la propuesta. "Especialmente una pareja de 60 años y su amigo de la misma edad, que cuando salieron del boliche en dirección a su coche estacionado ninguno de los tres podía dar un paso sin trastabillarse", dice la información.
"La ruta de los jóvenes exhorta a que los adultos de más edad, a que colaboren dando el ejemplo a las futuras generaciones", concluyeron.
Esta propuesta impulsada por "La ruta de los jóvenes" tiene como título "Una noche por la vida".