Una amistad en tiempos de dictadura

Va desde hoy en Cinemateca 18, en el marco del proyecto Viva la Diferencia, el film chileno Machuca, dirigido por Andrés Wood.

La acción arranca en Chile en 1973. Gonzalo Infante (Matías Quer) y Pedro Machuca (Ariel Mataluna) son dos niños de once años que viven en Santiago, el primero en un barrio acomodado y el segundo en un humilde poblado ilegal recientemente instalado a pocas manzanas de distancia. Dos mundos separados por una gran muralla invisible que algunos, en su afán por hacer realidad los sueños de una época llena de esperanzas revolucionarias, quieren derribar. Uno de estos soñadores, el director de un colegio religioso privado, el padre McEnroe (Ernesto Malbrán), con el apoyo de parte de los padres, integra en el elitista colegio a chicos de familias de escasos recursos procedentes del poblado, con la firme decisión de que aprendan a respetarse mutuamente. Es así como Pedro Machuca está en la misma clase de Gonzalo Infante y entre ellos nace una amistad llena de descubrimientos y sorpresas. Pero a las dificultades objetivas de este intento de integración se agregan las que se derivan del clima de enfrentamiento social que vive la sociedad chilena.

Sin saber ni entender lo que pasa a su alrededor, los chicos protagonistas se dejan llevar por su nueva amistad que los embarca en una serie de aventuras cuyo trasfondo es, inequívocamente, la historia política chilena.

Se ha señalado que el resultado funciona "como drama y como cine, con una fluidez de relato, un buen manejo de la imagen y un control emocional al que ayuda el parejo rendimiento de un elenco competente, empezando por los jóvenes actores Quer y Mateluna, quienes se meten de lleno en sus personajes y transmiten la dulzura e inocencia propias de su edad y de la época".

ALCANCES. Es innegable que el tema de Machuca va a golpear con particular fuerza a espectadores chilenos. Ubicando el film en el contexto de la historia de su país, el crítico Jorge Letelier señala en la revista chilena Mabuse: "Pero en este escenario de conjeturas el triunfo de Machuca es doble: por un lado reconcilia al siempre veleidoso espectador de cine local con el tema más desgarrador de nuestra historia, y eso lo hace desde una perspectiva predominantemente emotiva, rasgo infrecuente en la producción local, demasiado preocupada de impresionar más que de llegar al corazón. Pero por sobre todo, y está aquí el gran triunfo de la película, Machuca significa una experiencia de primera mano, un ajuste de cuentas del director con su propia historia personal, sus fantasmas y culpas en una situación particularmente ilustrativa de la debacle moral y social que se haría patente a partir del golpe militar". Tercer largometraje de Andrés Wood (La fiebre del loco, El desquite, Historias de fútbol), Machuca participó de la Quincena de Realizadores del festival de Cannes, recibiendo una mención especial del Ministerio de Cultura de Francia y el Consejo Nacional de la Cinematografía.

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