Los orígenes del "Día de los Enamorados"

La tradición del Día de San Valentín se remonta a los años 250, con Roma gobernada por el emperador Claudio II. Para que los soldados jóvenes de dedicaran íntegramente al arte de la guerra, él mismo dictó un decreto prohibiéndoles contraer matrimonio. Pero un joven obispo de Spoleto, siguió casando en secreto a las parejas. Enterado el emperador, ordenó decapitarlo. Pero el obispo se había hecho tan popular entre los jóvenes que, en su recuerdo, fue conmemorándose el día de su muerte (14 de febrero) y sustituyendo, entre los cristianos, a las viejas fiestas del dios Loperco, con ritos de orgías en los templos paganos.

A fines del siglo V, la Iglesia confirmó la festividad en homenaje al obispo, y el Papa Paulo II, fundó la "Fraternidad de la Asunción", para procurar dote a las jóvenes que no podían casarse. La primera ceremonia fue, pocos años después, un 14 de febrero. Así se inició la "fecha de los novios".

De tal manera que los viejos ritos paganos, se recogieron, en distinta forma, por los cristianos de Roma. Y de allí la tradición se difundió por el planeta. Entre otras costumbres, los jóvenes ponían el día 13 una hoja de laurel bajo la almohada, para conseguir novio y daban una vuelta a la Iglesia a media noche.

Shakespeare, en su "Hamlet", pone en labios de Ofelia estas palabras: "Hoy es San Valentín, todo es alegría, voy a la ventana a ver la mañana y las flores..."

En la era victoriana, Inglaterra tomó el cetro de la fiesta, con el intercambio de tarjetas entre novios, esposos y amigos. Pero, poco a poco, fue perdiéndose esa costumbre, hasta que hace unas tres décadas, la antigua fecha romántica cobró un nuevo impulso: el comercial. En ese país se vuelven a mandar tarjetas por toneladas, rosas rojas y regalos personales (perfumes, corbatas, pañuelos, relojes, plantas). Y es frecuente encontrar anuncios en los diarios en páginas especiales, como "un beso de John a Mathilda" por ejemplo.

En Francia, se festeja con una cena familiar. El mercado de las flores de Viareggio, en la Costa de las Flores de Italia, centraliza un enorme movimiento de ramos, canastitos y otros adornos, que se venden a turistas y se envían a distintas zonas. También se envían en Peruggia, a toda Italia y países cercanos, los famosos bombones "Bacci Peruggina", y allí acuden turistas a comprar millones de cajas. Los alemanes intercambian confituras y ramos de hermosas flores silvestres. En EE.UU., la oferta comercial es tan variada, que va desde tarjetas y dulces, a postres, corbatas, cinturones, pulseras, encendedores, y hasta vestidos. En Japón, existe "el Día Blanco", muy particular: las mujeres homenajean a los hombres (jefes, compañeros de oficina, amigos y vecinos). Pero... un mes después el 14 de marzo, quien recibió el regalo, puede corresponder y plantear una relación en serio con la dama.

Pero aparte de este intercambio, hoy mundial, el día de San Valentín no es solo de alegría: tiene un viejo recuerdo distinto, trágico y sangriento. El 14 de febrero de 1929, matones de la banda de Al Capone, asesinaron con ametralladoras, dentro de un viejo garaje de Chicago, a un grupo de miembros de la banda rival de George (Bugs) Moran. Y aún se le recuerda tristemente en los EE.UU. como "la masacre de San Valentín". Pero esta es otra historia. Rescatemos para todo el mundo el alegre "Día de los Enamorados"... y ¡a cumplir!

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