La Paz - Los bolivianos viven hoy en un ambiente de calma su segunda jornada de reflexión de cara a las elecciones clave del domingo, mientras el candidato conservador, Jorge Quiroga, hace deporte y el favorito, Evo Morales, viaja a su feudo del Chapare.
El proceso de reflexión de 48 horas que comenzó la madrugada del jueves continúa hoy en la convulsa nación boliviana, dominada por la ley seca y la prohibición de manifestarse y organizar huelgas, así como de portar armas punzantes o de fuego.
Un total de 26.000 militares y 24.000 policías velan por la seguridad en este país, donde la campaña se ha desarrollado con normalidad, con excepción de algunos actos de violencia política que la Organización de Estados Americanos (OEA) calificó de "aislados".
La misión de observadores de la OEA, que con 166 miembros es la más numerosa en la historia electoral boliviana, pronosticó una jornada de votaciones tranquila y transparente, y descartó el fraude.
En una jornada que debería ser de descanso para los candidatos, el favorito a ganar los comicios, Morales, viajará desde la ciudad central de Cochabamba al Chapare, su feudo y región productora de hoja de coca, donde forjó su carrera sindical.
Lo hará en una caravana formada por decenas de periodistas nacionales y extranjeros, allegados y colaboradores, a quienes planea invitar a almorzar en el camino, al parecer truchas de los ríos del trópico cochabambino.
Quiroga, por su parte, tratará de desconectarse de la tensión acumulada durante la campaña en las cercanías de La Paz, en concreto con la práctica de su deporte favorito, el montañismo, ya que esta madrugada partió hacia el nevado Huayna Potosi, de 6.088 metros de altura, dispuesto a coronarlo.
Su última aventura antes de afrontar las urnas la compartió con el renombrado andinista Bernardo Huarachi, el primer boliviano que subió a la cima del Everest en 1998.
Mientras tanto, los ciudadanos dedicarán la jornada del sábado a reflexionar sobre el voto que deberán depositar mañana, domingo, en las urnas, ya que en Bolivia el sufragio es obligatorio.
Al cierre de la campaña, en torno al 10 por ciento de los llamados a votar estaban indecisos, cuando las encuestas otorgaban la victoria a Morales, líder campesino y dirigente del Movimiento Al Socialismo (MAS), con el 34 por ciento del respaldo popular.
El favorito aventaja en cinco puntos a Jorge "Tuto" Quiroga, su principal rival y líder del Poder Democrático y Social (Podemos), a quien los sondeos le otorgan el 29 por ciento del respaldo.
Más lejos se encuentra el tercer aspirante a la Presidencia, el empresario centrista Samuel Doria Medina, con el 9 por ciento de la intención de voto.
Pese a su baja popularidad, Doria Medina, que ha criticado durante la campaña las propuestas extremistas de sus dos rivales, puede convertirse en una figura clave en el caso de que ninguno logre la mayoría absoluta.
Entonces, se deberá dirimir la Jefatura del Estado en el Congreso y el respaldo del centrista podría inclinar la balanza hacia el izquierdista Morales o el conservador Quiroga.
En general, la normalidad predomina en las calles de las urbes, así como en las zonas rurales, después de que el Gobierno lograra el pasado martes el compromiso de los estudiantes de los institutos docentes de suspender una protesta que mantenía bloqueada la carrera troncal que une el oriente y el occidente bolivianos.
Finalmente tampoco se llevó a cabo la huelga anunciada por los pilotos de Lloyds Aéreo Boliviano, ni el paro con el que amenazaban los transportistas.
Estos sectores, que reclaman sueldos atrasados y mejoras en sus condiciones laborales, han pospuesto sus demandas para después de los comicios.
Más de 3,6 millones de bolivianos están convocados a las urnas para elegir al presidente, vicepresidente, 130 diputados, 27 senadores y, por primera vez, a los nueve prefectos o gobernadores regionales.
EFE