Galería Latina y una muestra de Vernazza

Sólo hasta el sábado se mantiene habilitada en Galería Latina (Peatonal Sarandí 671) la exposición "Matices de Montevideo" con obras de Eduardo Vernazza. Esa selección incluye candombes, apuntes sobre seres marginales y "ritmos", una serie que el artista resolvió a medio camino entre la abstracción y el boceto de la realidad y que tiene cierto parentesco con el vibracionismo de Barradas. En lo que fue la vertiente medular de su obra, Vernazza trasladó —trabajando con lápiz, óleo o acuarela, según los casos— la soltura que le dio durante décadas su papel de ilustrador en el diario El Día, oficio que cumplió con la puntualidad (y la dedicación) que caracterizaron a una generación de apego indomable por su labor.

Muchos montevideanos recordarán los apuntes casi aéreos que Vernazza realizaba desde la primera fila de una platea armado de su carpeta, como presencia infalible en un estreno teatral, coreográfico o musical, siempre flanqueado por su mujer Daisy Massioti. Esa pareja —ella era además escultora y bailarina con mérito propio— resultó durante muchos años inseparable del entorno de la sala en aquellas noches de estreno, pero al margen de los viejos recuerdos la obra plástica de Vernazza fue abundante y lo ha sobrevivido.

Ahora hay que aprovechar los pocos días que quedan para echar una ojeada a la muestra y acercarse al legado de ese uruguayo que ganó numerosos premios en salones oficiales, en el país y en el exterior; expuso a escala internacional, viajó por esos mundos y dejó una producción en la que se mantiene tan fresco como el primer día el dinamismo de aquella mano de dibujante que pescó al vuelo de su lápiz la estampa de gente como Vivien Leigh, Margarita Xirgú, Vittorio Gassman o Marcel Marceau. La Galería Latina cierra su temporada 2005 con esta oportuna evocación de Vernazza.

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