El secretario general de la Comunidad Iberoamericana, el uruguayo Enrique Iglesias, consideró que la economía local cierra el año 2005 —el primero de esta administración— con "políticas serias" apoyado en una coyuntura internacional favorable, por lo que pronosticó que 2006 será, para Uruguay, un "buen año".
Tras reunirse por poco más de media hora con el presidente Tabaré Vázquez en la residencia oficial del Prado, Iglesias relató que este fue uno de los temas centrales de su conversación con el mandatario.
Al respecto, comentó que en el país se está trabajando en serio, que está "con buen pie", y que como ha sido el actual, espera que el próximo y los subsiguientes también sean buenos años para la economía nacional.
Iglesias y Vázquez acordaron aspectos de la cumbre de la Comunidad Iberoamericana, que a fines de 2006 se realizará en Montevideo, abordando distintas áreas donde se trabajará, como fuentes de energía renovables, democratización del crédito y turismo.
También se analizó el trabajo sobre las reuniones preparatorias de la cumbre de presidentes. Vázquez, a su vez, aseguró a Iglesias que el evento tendrá todo el apoyo del gobierno uruguayo.
Iglesias explicó que uno de los asuntos que más preocupa a la Comunidad Iberoamericana es la inmigración y anunció que dada la actualidad del problema, el año entrante habrá en Madrid una reunión sobre el tema de las migraciones en general, organizado por el organismo que encabeza.
"Queremos conocer el tema, abordarlo con seriedad, hablar de la dignificación del inmigrante, de la humanización del tema y entender la posición de unos y otros", dijo tras el encuentro.
Consideró que no se trata de un asunto exclusivo de los países del primer mundo, como Estados Unidos, o de España, sino que hay millones de inmigrantes dentro de la propia Latinoamérica, y por lo tanto muy complejo.
Iglesias estimó que unas de las primeras cosas a atender es permitir el desarrollo de los países para que la población no tenga que abandonarlos, dado que opinó que la gente no se traslada de país en país por gusto propio sino que lo hace por razones de necesidad.
"Pero si esas personas se van, lo que hay que hacer es que esos inmigrantes tengan un respeto por sus derechos. Yo siento muy profundamente este tema porque soy inmigrante", concluyó.