WASHINGTON | AFP y
NEW YORK TIME
El presidente George W. Bush aseguró ayer que "sería un error terrible" retirar las fuerzas estadounidenses de Irak y que la política no debe cumplir ningún papel en la decisión pero es, precisamente la realidad política la que podría acelerar una retirada de sus hombres en el frente. Es que a pesar de esos dichos y del ataque virulento de la Casa Blanca contra el representante demócrata por Pennsylvania, John Murtha, por proponer el retiro de todas las tropas estadounidenses de Irak en seis meses, el presidente Bush tiene planes propios para sacar a más de una tercera parte de las 159.000 tropas estadounidenses para las elecciones de mitad de mandato para el Congreso en noviembre de 2006.
Sus planes para reducir las fuerzas a apenas unas 100.000 tropas en 12 meses gozan de apoyo político generalizado entre republicanos y demócratas. Sin embargo, su apoyo subyacente se ha visto oscurecido por el debate político intolerante y acalorado sobre si el retiro debería estar vinculado a las condiciones en Irak o a un cronograma que se dé a conocer públicamente.
"Es claro que se va a reducir la cantidad de fuerzas de coalición", dijo la secretaria de Estado Condoleezza Rice en una entrevista con CNN el miércoles 23. "Me imagino que las fuerzas estadounidenses no van a ser necesarias en la cantidad en la que están allá durante mucho más tiempo porque los iraquíes siguen avanzando".
No obstante, los políticos de ambos lados están intercambiando pullas. Bush y sus aliados republicanos dicen que los críticos de la guerra están a favor de un retiro "precipitado", y una estrategia de "deserción", una acción que en realidad pocos prefieren. Ayer, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, afirmó que una retirada colocaría a Estados Unidos en "riesgo aún mayor".
Los demócratas dicen que Bush se está apegando obstinadamente a la estrategia de "mantener el curso" aun cuando la Casa Blanca está planeando reducciones significativas de tropas para los meses siguientes.
Estados Unidos tiene 159.000 soldados estadounidenses en Irak, más 23.000 tropas de 26 países más, principalmente de Gran Bretaña, Corea del Sur, Italia y Polonia.
Las primeras 60.000 tropas estadounidenses que salgan durante el año siguiente empezarán a abandonar Irak después de la temporada navideña. En ese momento, el Pentágono planea redesplazar aproximadamente 21.000 efectivos enviados a Irak para aumentar la seguridad durante el referéndum nacional sobre una nueva constitución del 15 de octubre, así como para las elecciones parlamentarias del 15 de diciembre, a fin de crear un gobierno iraquí totalmente independiente.
Con eso, quedará una "línea base" de fuerzas estadounidenses de 138.000 tropas que serán revisadas en forma continua por los comandantes estadounidenses con la idea de retirar otras 40.000 tropas conforme las fuerzas iraquíes de seguridad se hagan cargo del combate contra la insurgencia.
Los comandantes estadounidenses dicen que ya prepararon planes de contingencia para acomodar las reducciones de tropas como respuesta a las crecientes presiones políticas en Irak y Estados Unidos.
The Washington Post, dándole crédito a varios altos oficiales militares que hablaron bajo condición de anonimato, informó la semana pasada que el Pentágono tiene planes para reducir la cantidad de brigadas de maniobras de combate en Irak de 18 a 10 para el 31 de diciembre de 2006. Ese cambio, que comenzará con el retiro de tres brigadas de combate a principios del año entrante, dejaría a menos de 100.000 tropas estadounidenses en Irak para finales de ese año.
FUERZA IRAQUiES. El Pentágono, honrando la retórica de "mantener el curso" de Bush, planea llevar a cabo discretamente las reducciones de tropas por medio de rotaciones de las fuerzas estadounidenses basadas en Irak al final de su servicio de 12 meses de combate sin enviar reemplazos.
Las fuerzas lideradas por Estados Unidos han entrenado a un total de 212.000 iraquíes, entre tropas, policías y personal fronterizo, para que gradualmente asuman las responsabilidades que tienen las tropas estadounidenses de combate. De las 29.000 tropas iraquíes de combate que toman la iniciativa en operaciones militares conjuntas con tropas estadounidenses, sólo 700 pueden luchar por cuenta propia sin el apoyo estadounidense en el combate, dijo Vines la semana pasada.
Los preparativos del gobierno de Bush para los retiros en etapas de las tropas estadounidenses siguen los síntomas de impaciencia entre las facciones iraquíes y el Congreso liderado por los republicanos tras una campaña militar de 32 meses que ha reclamado la vida de al menos 2.100 soldados estadounidenses e hirió a otros 15.568. Funcionarios estiman que han muerto algo así como 30.000 iraquíes.
La semana pasada, representantes de los chiitas, sunitas y kurdos iraquíes hicieron un llamado para "un retiro de las tropas extranjeras de conformidad con un cronograma" en un comunicado oficial negociado bajo el auspicio de la Liga Arabe en El Cairo, y que establece el lugar para una reunión de las facciones iraquíes en Bagdad a finales de febrero.
La presión aumenta mucho en Estados Unidos, también, ya que la encuesta Gallup más reciente muestra que 53% de los encuestados está a favor de un retiro total de Estados Unidos para noviembre del año entrante, en comparación con 38% que lo está por uno que se lleve "tantos años como sea necesario".
Podría recurrirse a ataques aéreos
En la última edición de The New Yorker, el periodista Seymour Hersch, uno de los más importantes investigadores estadounidenses, aseguró que Washington planea una fuerte reducción de los 159.000 soldados que tiene desplazados en Irak. Citando una alta fuente del Pentágono (Hersch tiene una de las agendas más preciadas de Washington), el artículo asegura que para el otoño (boreal) de 2006, la Casa Blanca planea mantener sólo 80.000 efectivos que serán retirados del campo de batalla para 2008.
Según Hersch, esas tropas serían reemplazadas por la utilización de ataques aéreos. Eso reduciría el número de bajas, lo que es indispensable para calmar la opinión pública, aunque no frenaría ni la violencia ni la cantidad de muertes civiles iraquíes.
Otro tema en fuerte debate, con respecto a una estrategia de ataques aéreos es la posibilidad de que los blancos sean seleccionados por iraquíes que podrían aprovechar para remediar algunos de los conflictos étnicos que también asuelan el país.
De acuerdo a Hersch (que ganó el Pulitzer por descubrir la masacre perpretada por soldados estadounidenses en el poblado vietnamita de My Lay), los altos mandos militares se sienten frustrados por la marcha de la ocupación. Ninguno, empero, se atreve a decirlo públicamente por temor a una reprimenda del Pentágono.