BUENOS AIRES | AFP
La suspensión del jefe de Gobierno de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, por su presunta responsabilidad en el incendio de la discoteca República Cromagnon dejó en incómoda posición al presidente Néstor Kirchner, que no pudo sostener a su aliado y evitar el juicio político, impulsado por la derecha.
"Es un formidable disparate" la suspensión de Ibarra que se votó el lunes en la Legislatura porteña, subrayaron en el entorno presidencial reunido junto a Kirchner en su residencia del sur del país, según medios de prensa.
Pero públicamente Kirchner mantenía ayer silencio absoluto, al igual que sus habituales voceros, tras la inédita resolución de la Sala Acusadora de la legislatura porteña. Esta logró los 30 votos necesarios para someter a juicio de destitución a Ibarra por su presunta responsabilidad en el trágico incendio, que dejó 194 muertos y un millar de heridos en diciembre pasado.
El único que habló este martes fue el ministro de Educación, Daniel Filmus, quien consideró "preocupante" la actitud de los legisladores, al sostener que el voto contra Ibarra en el parlamento comunal "estuvo teñido en buena medida de maniobra política".
El gobierno quedó por primera vez en medio de las críticas de los familiares de las víctimas del incendio y de la prensa por haber sostenido a Ibarra.
GOLPE. Ibarra, cuyo minúsculo partido Frente Grande tiene una escasa representación legislativa, calificó ayer de "golpe institucional" la iniciativa en su contra impulsada por el mayoritario bloque del derechista partido Propuesta Republicana (PRO), que lidera el empresario y presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri.
El lunes, las autoridades federales confiaban en que los acusadores no conseguirían los votos necesarios para impulsar el juicio político, pero un diputado kirchnerista, el músico Juan ’Chango’ Farías Gómez, dio el aval tras ser muy criticado porque no había concurrido a una frustrada primera sesión la semana pasada.
Muchos de los familiares de las víctimas de la tragedia, que protagonizaron hechos de violencia en la anterior sesión legislativa, festejaron alborozados la decisión del Parlamento local.
El PRO es la nueva formación política de derecha que salió fortalecida de las elecciones legislativas del 23 de octubre al imponerse justamente en la Ciudad de Buenos Aires.
"Es una revancha política", se quejó Ibarra en alusión a Macri, que se perfila como el candidato de la derecha para las presidenciales de 2007.
En tanto, el vicealcalde porteño Jorge Telerman, un peronista progresista que fue embajador en Cuba cuando el gobierno de Menem intentaba recomponer sus vínculos con Fidel Castro, asumió ayer como jefe de gobierno provisorio hasta que la sala Juzgadora del Parlamento local se pronuncie sobre la situación de Ibarra en un lapso máximo de cuatro meses.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (o Capital Federal) es el mayor municipio de Argentina con casi tres millones de habitantes, sede del gobierno federal y vidriera política del país.