Misterios en las alturas

| La historia oscila entre la narración realista y la especulación alucinada

Azafatas y otros empleados de líneas aéreas no están demasiado contentos con una película que al parecer estaría poniendo en duda su profesionalismo, pero la amenaza que se descarga sobre la protagonista de Plan de vuelo, película de suspenso cuyo elenco encabeza Jodie Foster y que se estrena el próximo viernes en Montevideo, parecen tener su gancho sobre los aficionados cinematográficos del mundo.

Aún no del todo recuperada de la reciente pérdida de su esposo, el personaje de Foster toma el vuelo Berlín-Nueva York junto a su hija. La niña desaparece misteriosamente, y nadie parece estar en condiciones de decir si efectivamente tomó el avión. El nombre de la chica no figura en la lista de pasajeros, y varios comienzan a sospechar que todo es producto de la mente perturbada de la madre.

INTRIGAS. Aunque el capitán del vuelo (Sean Bean) y el agente aéreo (Peter Sarsgaard) no quieren dudar del insistente reclamo de Kyle, todas las evidencias señalan que la pequeña nunca estuvo a bordo. Los auxiliares de vuelo (Erika Christensen y Kate Beahan) simplemente no la recuerdan. O dicen no recordarla. La atribulada madre dudará de su propia cordura, no sabrá en quién se puede confiar y en quién no, y se lanzará a una búsqueda a diez mil metros de altura que puede costarle la vida.

No es por cierto la primera vez que Foster, la ex-niña prodigio de Taxi Driver y Bugsy Malone, la sólida actriz madura de Acosadas y El silencio de los inocentes, interpreta a una madre que soporta algunos sobresaltos: algo parecido le ocurría, aunque en un contexto diferente, en La habitación del pánico de David Fincher, donde quedaba atrapada con su hija en el lugar del título a merced de unos peligrosos delincuentes.

A la protagonista le dicen que subió sola, que ninguna niña ascendió con ella. Han chequeado la cantidad de pasajeros, el "boarding pass" de la hija no aparece por ningún lado, tampoco su mochila (aunque sí su osito de peluche), y desde Alemania le informan al capitán que la niña ha muerto. Pero el espectador la ha visto, ¿O la cámara registra solamente el universo alucinatorio de la mujer?.

De todos modos Jodie no se queda quieta. Conoce el avión como la palma de su mano (no en vano ayudó a diseñarlo), y se lanza a una búsqueda personal. Cerca hay unos árabes de aspecto sospechoso. Alguien ha pensado en Avión presidencial, con Jodie en lugar del presidente de los Estados Unidos encarnado por Harrison Ford, pero la diferencia es que en aquella película dirigida por el alemán Wolfgang Petersen había acción pero no misterio. Desde el principio se sabía que estaba pasando, y quienes eran los villanos. Acá, y también con un director alemán (Robert Schwentke) hay un misterio que recién se resuelve en las últimas escenas.

Por alguna razón que quizá tenga que ver con el 11 de setiembre, los aviones (la reciente Vuelo nocturno de Wes Craven es otro ejemplo) parecen haberse vuelto un lugar peligroso y amenazante después de que el cine los dejara tranquilos durante un tiempo: quizás estemos por volver a los tiempos de la serie Aeropuerto o de las películas de ‘pasajeros y tripulación en peligro" de los años cincuenta (Débiles y poderosos, La hora trágica, Pánico en el aire) y más acá (Turbulencia y continuaciones). Aquí la diferencia es Foster, una actriz con la que siempre es un placer reencontrarse, aunque sea en medio de los sobresaltos de un viaje peligroso poblado de gente sospechosa y amenazas inesperadas. Se recomienda afirmar el equipaje y ajustarse el cinturón de seguridad.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar