Zanussi presenta hoy el film que rodó en Uruguay durante 2004

Esta noche a las 20, en Cinemateca 18, el cineasta polaco Krzysztof Zanussi presentará en una única función su más reciente film, "Persona non grata", que se rodó parcialmente en el Uruguay. Unas horas antes, a la 11 de la mañana, en la Intendencia Municipal de Montevideo, será proclamado visitante ilustre de la ciudad.

En conferencia de prensa ofrecida ayer en la Embajada de Polonia en el Uruguay, Zanussi dijo estar "conmovido" por la posibilidad de presentar su película al público uruguayo, y especialmente a los técnicos y actores de nuestro país que trabajaron en ella. El cineasta recordó también que su película nació aquí, cuando vino por primera vez para presentar en Cinemateca una retrospectiva de su obra. De hecho, su historia sobre diplomáticos y opciones morales la tenía ya en la cabeza, pero encontró su geografía en lo que denomina "un país lejano pero no muy exótico".

Zanussi insiste en que su film proporciona una visión "no política y no turística" del Uruguay: el país proporciona el paisaje, el telón de fondo (Montevideo, Piriápolis, Punta Ballena) para su verdadera temática, que es según sus propias palabras "el alma de los personajes".

La historia de Persona non grata tiene que ver con un ficticio embajador polaco en el Uruguay (Zbigniew Zapasiewicz), que al principio regresa a su país para partir al entierro de su esposa: allí surge la constancia de que esa mujer le fue probablemente infiel con un diplomático ruso (Nikita Mikhalkov) que acaso fue también un infiltrado de la inteligencia soviética en el movimiento anticomunista de los tiempos de Solidaridad. A partir de ahí se desencadena una serie de acontecimientos que incluyen para el protagonista una crisis personal de alcohol y desolación. Zanussi describe a su protagonista como "un hombre viejo que busca preservar ciertos valores, pese a la desilusión que da el conocimiento de la vida". Niega empero que su película sea pesimista: "No quiero contarles el final, pero hay ahí un reencuentro con la paz del alma, la aceptación. Eso no es pesimismo".

El director está muy satisfecho con su trabajo con técnicos y actores uruguayos: "Son muy buenos, y la logística fue perfecta. Supongo que no ocurriría lo mismo si se tratara de una ‘gran producción’, con helicópteros y cosas que explotan, pero para una película media, el nivel del equipo resultó comparable a lo que podría haber sido en Alemania o Italia. No solamente son gente simpática. Conservamos la amistad luego de la filmación, y eso no siempre ocurre".

El film se presentó en Venecia con buena repercusión de crítica, y Zanussi lo ha llevado luego a festivales en Corea y Rusia. Le llamó la atención que los coreanos quedaran muy interesados por el Uruguay, y que preguntaran, por ejemplo, si "ese edificio del Congreso" está verdaderamente aquí (se refiere al Palacio Legislativo, claro). También contó con humor las complicaciones de rodar con alguien demasiado ocupado como Mikhalkov: sus escenas "uruguayas" fueron filmadas en Moscú, incluyendo un partido de tenis donde su adversario está en cambio aquí (el montaje hace milagros), y hubo que usar dos perros idénticos, uno uruguayo y otro ruso, para resolver algunas escenas. "Por suerte los perros no hablan, y nadie notará la diferencia", añadió con humor.

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