Justicia y tolerancia

EL agravio de que fueron objeto los Ministros del Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 2º turno, Dres. Alfredo Gómez Tedeschi, William Corujo y Bernadette Minvielle al pintarse leyendas ofensivas frente a la sede desde donde imparten Justicia, no se debilita, sino que, por el contrario, se incrementa con los días transcurridos desde que tuviera lugar el hecho. Llama la atención, además, que se hayan levantado tan pocas voces de protesta ante algo que merecería mayores muestras de solidaridad.

Es oportuno recordar que en la mañana del viernes 28 de octubre, en el edificio y el entorno donde funcionan los Tribunales Penales, ubicado en Yí 1523, entre Uruguay y Paysandú, la placa que identifica el lugar amaneció enchastrada con una cruz dibujada con spray negro, mientras que las puertas de un garaje contiguo se vieron totalmente cubiertas con una leyenda donde se dice: "Alcahuetes de los milicos. Plenaria". Sobre la vereda misma se escribió: "Corujo, Minvielle, Gómez Alcahuetes. Cómplices de la impunidad". En un muro de la acera de enfrente, debajo de un ingenuo cartel donde se establece: "Prohibido fijar avisos", la misma mano escribió: "Corujo empleados de la impunidad" firmando un "Plenaria Memoria y Justicia", que después unió al agravio la soberbia de declararse públicamente responsable de los mismos.

PARA quienes todavía creen en los valores supremos de la ley y en la Justicia como un instrumento insustituible para aplicarla, el sitio debería convertirse en lugar de visita obligada, tendiente a practicar allí una especie de comunión laica en favor de la democracia y los derechos del hombre.

Algún lector desprevenido se preguntará qué delito cometieron los inculpados, siendo suficiente contestar que emitieron un fallo, no interesa sobre qué tema, de acuerdo a su leal saber y entender, conforme a lo que consideraron una correcta aplicación de la ley, respetando todos los trámites y cumpliendo todas las etapas previstas. Pero como ese "Plenario" no estuvo de acuerdo con la sentencia dictada, no se le ocurrió mejor manera de manifestarlo que pintando leyendas y agraviando a los Magistrados que la dictaron. Que es lo mismo que agraviar a la Justicia.

Cuando un particular asume la determinación de promover un trámite judicial, o el Ministerio Público lo hace en nombre de la comunidad, todos quedan atados a lo que resuelva la sede encargada de hacerlo, luego de cumplidas las instancias procesales que correspondan. Lo que no se puede es, respetar lo que digan los Jueces cuando otorga la razón a los que reclaman y atacarla violentamente cuando ello no ocurra.

ESA misma actitud se había manifestado en mayo del año pasado, con motivo de la subasta por parte de Ursec de los servicios de telefonía móvil. Frente a su sede, en la calle Uruguay, se sucedieron entonces otras manifestaciones de protesta lideradas por un Senador y hoy Ministro, quien además asumió personalmente la representación de los desconformes interponiendo una acción de amparo ante el Juzgado de lo Contencioso solicitando a la vez una medida cautelar para detenerla. No tuvo suerte en ninguno de sus dos propósitos, ya que promovió mal la acción ("...en el escrito ni siquiera se indican el o los derechos constitucionales conculcados... no surgen elementos que determinen la necesidad de la cautela", expresó la jueza) y pese a que se le otorgaron tres días para que subsanara sus errores, dejó morir el trámite de muerte natural. Ello no impidió que luego de esa derrota judicial se organizaran nuevas manifestaciones, donde estuvieron presentes dirigentes gremiales de Argentina, Chile, Brasil, Paraguay y México acompañando a los integrantes de Sindicato de Antel, que también perdió otra acción de amparo paralela que había iniciado. Fue un peligroso precedente.

Dos frases hay que rescatar de aquella aventura. Una la dijo el entonces diputado y hoy director de Ancap Raúl Sendic: "Que los supuestos inversores sepan que si nuestra fuerza política accede al gobierno revisará estas privatizaciones y esta política de desmantelamiento. Otra correspondió al Presidente de Sutel: "...si el Frente Amplio accede al gobierno, no sólo va a revisar (la subasta) sino que los va a echar a patadas a estos inversores que nos vienen a robar los ingresos de los uruguayos. Es de esperar que no se enteren del contenido de esas declaraciones programáticas los inversores europeos que durante el último periplo de la comitiva presidencial fueran estimulados a traer capitales a nuestro país.

EN un viejo cuento titulado "Crainquebille", Anatole France decía que "La majestad de la Justicia reside enteramente en cada sentencia rendida por el pueblo soberano. Esa frase pudo haber tenido sentido en el siglo XIX, pero ya desde comienzos del siglo XX se vio desbordada por algunas ideologías políticas, lo que permite unirla a un concepto de Eduardo J. Couture sobre la tolerancia. El decía que: "el respeto de la opinión ajena será nuestro mejor tesoro". Y el secreto de esa verdad no consiste en respetar y tolerar las ideas que compartimos, sino en saber tolerar y respetar las ideas que aborrecemos. Por eso, en último término, el modo espiritual de convivir del hombre consiste en adquirir la libertad por la tolerancia, porque la suprema libertad de comprender sólo la llegamos a adquirir el día en que hemos aprendido a amar a aquél que no piensa como nosotros". Complementando ambos conceptos podría reescribirse que la majestad de la Justicia reside, hoy, enteramente, en la capacidad de tolerar y respetar no sólo las sentencias definitivas que compartimos sino también en saber tolerar y respetar también aquellas que aborrecemos.

Si no se frenan a tiempo esos desbordes, respaldando la independencia de un Poder Judicial libre de toda presión, se corre el riesgo de que un Estado de Derecho sea sustituido por un Estado del Caos. Y eso no puede permitirse.

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