Medio tanque

La energía conoce origen en varias fuentes y su utilidad en la vida contemporánea es relevante, más allá de que lo habitual de su uso nos hagan perder de vista su presencia.

En su momento la madera fue históricamente sustituida por el carbón y éste por el petróleo, dentro de una de las modalidades de generación de energía de uso diario, que en el último caso lleva un siglo y medio de utilización. En la actualidad, el 85% de la energía que se produce encuentra origen en hidrocarburos fósiles, sólo un 7% en fuentes hidroeléctricas, y un porcentaje menor en otras fuentes.

En la medida que el petróleo y sus derivados están presentes en prácticamente todas las realidades de la vida cotidiana, el aumento de su costo implica —en el caso del Uruguay— una transferencia de riqueza que hacen nuestros empresarios, trabajadores y familias, que deben destinar una mayor parte de sus ingresos a costear la incidencia de esta fuente energética externa en la luz, el transporte, la vestimenta, los alimentos, los medicamentos, etc. Igualmente, los servicios de la deuda externa y el combustible, en una situación como la nuestra, implican desplazamiento de riquezas del país en su conjunto hacia los titulares de nuestra deuda y a los suministradores del petróleo, lo que incide en todos los órdenes que hacen a nuestro nivel y calidad de vida.

Compulsando información de divulgación abierta, se constata que las reservas de petróleo de Estados Unidos y de Inglaterra, ubicadas en sus respectivos territorios, se han reducido severamente y que la producción del crudo está próxima a ingresar en una etapa estacionaria previa a su racionamiento y a su progresiva extinción, en la medida que se trata de una fuente energética que se consume y no se reproduce. El fin del proceso se estima actualmente ocurrirá alrededor de los años 2035-2040. Evocar esta realidad, contribuye a entender mejor la invasión de Irak —importante productor de crudo— a partir de la existencia de armas de destrucción masiva que no existían y también las alternativas de encarecimiento del precio del barril que han conmovido los mercados en los últimos tiempos, sin que nada permita presagiar que las alzas registradas van a bajar sustancialmente.

A efectos ilustrativos puede mencionarse que en 1950, Estados Unidos producía el 100% del petróleo que consumía y aún mantenía un saldo exportable, mientras que en la actualidad su producción no llega al 45% de los necesario para su consumo. Hoy en día, luego de los países musulmanes, hay reservas significativas en Venezuela y en algunos de los estados de las ex repúblicas de la URSS. Así, algunas otras noticias del diario acontecer encuentran explicación en estas circunstancias. En particular, la tensa situación del presidente venezolano Hugo Chávez con los Estados Unidos, y su búsqueda febril de apoyos en el continente latinoamericano, cerrando acuerdos comerciales y comprometiendo asistencias crediticias, distribuyendo beneficios que le llegaron por el azar de las circunstancias, en función de la evolución de los precios y las exportaciones de petróleo.

Hacia delante hay visiones catastróficas basadas en una óptica pesimista respecto de lo que ocurrirá a medida que se vaya extinguiendo la producción de petróleo. También otras optimistas, basadas en las experiencias relativas a la energía obtenida a partir del hidrógeno. Esto último, en proceso de desarrollo, parece alentar perspectivas de porvenir cercanas, con costos bajos y efectos no ambientales contaminantes, y es lo que parece sucederá al petróleo a medida que se registre la declinación de su producción. Mientras tanto, cabe esperar conflictos internacionales, vaivenes de precios y la adaptación de la tecnología mundial a la nueva fuente energética mencionada. Temas no menores.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar