Una ascendente carrera cortada bruscamente

WASHINGTON n El abogado I. Lewis "Scooter" Libby tuvo una carrera ascendente que lo llevó calladamente hasta los máximos niveles del poder en Washington, sólo para terminar en un escándalo que lo ubicó en el primer plano de la atención pública, un lugar que evitó durante largo tiempo.

El abogado formado en la Universidad de Columbia adquirió experiencia en política exterior como asistente de los departamentos de Estado y Defensa. Ha sido extremadamente leal a Cheney y, a cambio de ello, disfrutó de la confianza plena del vicepresidente.

Al igual que el presidente George W. Bush consideraba a Cheney como su principal asesor entre bastidores, Cheney confiaba a su vez a Libby y lo tenía como su mano derecha.

"Scooter es para Cheney lo que Cheney es para Bush", contó la ex asistente del vicepresidente, Mary Matalin.

No a todos los asesores de Cheney les agradaba el estilo de dirigir de Libby. El abogado no se ocupaba demasiado del personal que trabajaba para él, y en cambio enfocaba su atención en prestar los servicios necesarios al presidente y al vicepresidente, en un empleo exigente que puede obligar a hacer muchos sacrificios personales.

En su doble papel como jefe del personal de Cheney y asesor de Bush, Libby tuvo extraordinaria influencia y acceso a todos los aspectos de la toma de decisiones políticas en la Casa Blanca, particularmente en lo que se refiere a la seguridad nacional.

Era experto en cuestiones de seguridad nacional y armas de destrucción masiva incluso antes del 11 de setiembre de 2001, y utilizó esos conocimientos en la tarea de moldear la política del gobierno después de los ataques terroristas de esa fecha.

Libby y el vicepresidente se conocieron en el Pentágono, cuando Cheney era secretario de Defensa del primer presidente Bush. Al llegar el año 2000, Libby se desempeñaba ya como principal asesor de Cheney en la campaña presidencial y luego lo siguió cuando el político asumió el cargo de vicepresidente en la Casa Blanca.

Los que trabajaron por esa época con ambos dijeron que Libby y Cheney formaban una excelente combinación mental, y que Libby no temía expresar su opinión cuando veía las cosas de manera diferente al vicepresidente.

Al mismo tiempo que ascendía por los estratos del gobierno, Libby escribió y publicó una novela de intrigas titulada "El Aprendiz", que fue bien recibida por la crítica literaria.

La novela se publicó inicialmente en pasta en 1996 y salió en rústica en el 2002.

"A veces sueño con ser simplemente un novelista y vivir en Creta y tomar vinos de nombres extraños", declaró alguna vez.

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