Dos bordadoras en gran película

CRITICA | ANTONIO LARRETA

Ahora que de la Nouvelle Vague sólo quedan los venerados fantasmas de Röhmer y Chabrol, el cine francés busca nuevos caminos. Lo hace en La trama de la vida (que en el original se llama, sencillamente, "Bordadoras") ensayando y poniendo a prueba un talento particularmente original, en una veta bucólica, la directora Eleonore Faucher. Sigue la vía de las viejas películas, entre pueblerina y campesina, del Marcel Pagnol de los años treinta, en que brillaban algunos cómicos superdotados (Fernandel, el genial Raimu), pero no persigue la risa ni el costumbrismo, sino una emoción grave que sabe envolver de poesía.

Y por sobre todo ahora son dos mujeres en las que centra su película, en una atmósfera cerrada y cifrada en algo tan femenino como el bordado. Sin apunte alguno de feminismo, conviene aclarar. Una de las mujeres es una adolescente (Lola Naymark) que ya al comienzo lleva tres meses de embarazo, sin que nunca se identifique el padre casual, que ella misma entierra en el olvido o la indiferencia. El accidente, que al principio no parece otra cosa, la ha alejado de su familia y le ha hecho perder su trabajo en un supermercado del pueblo, y la directora sigue morosa, amorosamente, esa silueta, primero disimulada y luego inocultablemente pesada, pero el fruto de esa triunfal redondez, cuyo sexo tarda en revelarse, nunca llega a aparecer en cámara. La otra mujer es una señora madura, de origen armenio (Ariane Ascaride) que se gana modestamente la vida bordando para un genio de la moda, y el acercamiento y la honda relación entre las dos mujeres se debe a dos descubrimientos que hace la mujer mayor: su nueva ayudante está embarazada y es una artista nata del bordado.

Faucher juega con las dos revelaciones, con el sentimiento —que nunca se hace expreso—de esa madre y esa hija que al final bordan juntas se supone que un rebozo para la niña que va a nacer. Juega también visualmente con el contraste de la piel tensa y blanca de la futura madre y con la fantasía deslumbrante de esos bordados, demorándose también en ellos, en un contrapunto poético que domina la segunda parte de la película.

Faucher pone en movimiento tantas capas de significados como el espectador sea capaz de imaginar. Es la obra de una artista. También es una historia sobre dos artistas secretas, dos anónimas bordadoras, la vieja maestra y su joven aprendiz, reconciliada al fin con su inminente maternidad, mientras bordan a dúo una obra de arte que es al mismo tiempo la película.

LA TRAMA DE LA VIDA

Brodeuses

Director. Eléonore Faucher

Libreto. Eléonore Faucher, Gaëlle Macé

Fotografía. Pierre Cottereau

Montaje. Joële van Effenterre

Música. Michael Galasso

Elenco. Lola Naymark, Ariane Ascaride, Marie Félix, Thomas Laroppe, Arthur Quechen.

Francia 2004

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