Una historia concreta, basada en un hecho real, que a su vez adquirió un carácter simbólico que la elevó al rango de parábola. Una mujer indígena, de la etnia rarámuri, aparece extraviada en Kansas, donde llega cruzando la frontera y es detenida por las autoridades de Estados Unidos. Como no habla inglés y apenas maneja algunas palabras en español, un médico le diagnostica retardo mental y es recluida en un hospital psiquiátrico, donde permanece más de una década.
El episodio, que no sucedió en tiempos pretéritos sino en 1982, inspiró al dramaturgo chihuahuense Víctor Hugo Rascón Banda a escribir La mujer que cayó del cielo, que hoy y mañana se presenta a las 21 hs. en la sala mayor del Teatro Stella a cargo de una compañía extranjera. La oportunidad permitirá al público uruguayo tomar contacto con el trabajo actoral de una intérprete que está considerada como una de las mayores de México. Se trata de Luisa Huertas, figura de renombre en el teatro, el cine y la televisión de su país, quien si bien nunca ha actuado en Uruguay, es conocida aquí a través del cine, pues participó en películas tan dispares y conocidas como El crimen del Padre Amaro y La máscara del Zorro.
diversidad. A partir del personaje de Rita, la intérprete realiza un trabajo que —a juzgar por la trayectoria de la artista— promete ser de enorme intensidad. Junto al interés del desempeño en escena de Huertas y su grupo, la puesta en escena también cuenta con un gran trabajo en los rubros técnicos, principalmente música, luces y vestuario.
Efectivamente, la escenificación atiende a todos los aspectos que ayudan a recrear la cultura indígena y su choque con el mundo occidental. Vestidos étnicos y música autóctona (que incluye cantos, ritos e instrumentos nativos) serán el entorno de esta historia que busca rescatar los valores propios de la América tradicional. A su vez, grabaciones de la radio y la televisión, que fueron recuperadas de los episodios reales de esta tragedia, tendrán por objetivo representar el mundo moderno y su incapacidad de entrar en diálogo con otras culturas.
También la distancia entre las distintas sociedades que conviven en América estará dada por medio del idioma, puesto que la obra está hablada en inglés, español y rarámuri, aspecto que multiplica el interés del montaje y le da mayor verosimilitud. De esta manera se resume un crisol de culturas que más allá de una etnia y una situación en particular, representa toda un forma de interpretar al continente americano y su historia.
Estrenada en México en 1999, esta obra abre la posibilidad a los espectadores uruguayos de tomar contacto con el teatro mexicano, luego que el mes pasado una compañía de ese país suspendiera su visita al Uruguay, donde se iba a presentar en el festival de teatro organizado por El Galpón. De alguna manera, entonces, la presencia de Luisa Huertas y su gente en Montevideo es también una pequeña revancha para quienes quedaron con ganas de tomar contacto con el teatro mexicano.