Desde Jamaica a Uruguay con clásicos del reggae

JAVIER LYONNET

Hay hambre de reggae en Montevideo. Y el nombre de Peter Tosh es, por sí solo, suficiente para una convocatoria de público más que aceptable. Sin más pergaminos que la presencia del bajista Fully Fullwood, el Peter Tosh Celebration Tour tocó Montevideo el sábado pasado.

Fue como traer un gol desde el vestuario: una banda solvente que interpreta un repertorio ampliamente conocido y con significaciones emblemáticas para muchos. Con estribillos como "Legalize marihuana... in Iuruguey" transportaron un mensaje que acorta distancias hacia una de las simpatías del público reggae.

Justo es decir que esto fue sobre el final del espectáculo, justo antes de Johnny B. Goode.

Antes de eso, se habían ganado a los espectadores. Coming in hot, el tema que abrió el show, marcó el camino y el sonido de la banda. Con un enganchado de cuatro temas que incluyó African y Downpressor Man se resumió parte de lo mejor de Tosh.

Tanto Fullwood, como el guitarrista Tony Chin y el cantante Donovan Carless integraron el grupo Soul Syndicate, la mejor banda de estudio de Jamaica a mediados de los ’70. Come Together, Don’t Look Back, Equal rights, Don’t Give It Up, Babylon is Falling, Get Up Stand Up, estuvieron en el repertorio del show e hicieron cantar al público en las tres bandejas del Plaza.

Los músicos repitieron varias veces que el de Montevideo era el mejor concierto de su gira sudamericana y parecían auténticamente agradecidos con la respuesta.

Jamaiquinos la mayoría, cincuentones (la edad que tendría Tosh, o Marley si vivieran) y bienhumorados, Fully Fullwood y sus muchachos no decepcionan ni tienen demasiado que demostrar.

A la salida del concierto un conocedor del reggae hizo dos o tres comentarios acerca de lo bien que estaba armado el espectáculo para usar el legado de Tosh y su memoria. Hizo dos puntualizaciones: en el reggae no hay solos de batería (en el show hubo tres solos) y el cantante tiene una veta bastante melódica, menos root que la entonación que caracterizó a Tosh y a sus combativas canciones. Además, el bajista Fullwood dejó de lado la seca conducción rítmica y los silencios que se esperan de su instrumento.

Entonces, canciones arregladas en tempos distintos a los originales favorecían ese estilo de canto, y bajo y batería eran más libres de desprenderse de los códigos del reggae clásico de Tosh. Insinuaciones dub, citas pop (Englishman in New York en la intervención solista del tecladista Jawge Hughes) y acentos rockeros redondearon un espectáculo disfrutable. La revancha será en el Palacio Peñarol el 14 de octubre con los Wailers, por tercera (¿y última?) vez en Montevideo.

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