WAHINGTON
La polémica, lo políticamente incorrecto y Pat Robertson han ido de la mano desde que el telepredicador, que el lunes incitó a asesinar al venezolano Hugo Chávez, puso en marcha su primera emisora de radio hace 40 años.
El miércoles el predicador se retractó a su manera de los dichos contra Chávez. Dijo que "hacer un llamamiento para matar" no estaba bien y que lo sentía, pero por otro lado insistió en que "Chávez ha hecho causa común con terroristas y se ha referido hacia Saddam Hussein y Fidel Castro como camaradas".
Pero Robertson suele hacer declaraciones explosivas. Describió el feminismo como "un movimiento socialista contrario a la familia, que estimula a las mujeres a abandonar sus maridos, matar a sus hijos, practicar la brujería, destruir el capitalismo y a convertirse en lesbianas".
A pesar de eso Robertson sigue siendo muy popular. Su mensaje llega a todo EE.UU. y otros 180 países.
El único traspié de su carrera se produjo cuando intentó ser candidato republicano a la Casa Blanca. Robertson arrancó bién en la campaña por las primarias de 1988, pero dos escándalos truncaron sus aspiraciones. El primero se produjo cuando otros dos teleevangelistas de renombre cayeron en desgracia. Uno acusado de fraude y el otro por ir de gira predicando la moral cristiana acompañado de varias prostitutas. El segundo sobrevino cuando varios ex combatientes en la guerra de Corea aseguraron que Robertson nunca había olido el frente de batalla, como aseguraba su biografía electoral, sino que sólo había sido cantinero y se había aficionado a las bebidas espirituosas que servía. EL PAIS DE MADRID