En el infierno no hay una furia comparable

| Sobre novela de Ruth Rendell, el veterano director construye un drama de ribetes inquietantes

Una intriga policial funciona como pretexto para una disección de tipos y maneras sociales en La dama de honor, film francés dirigido por Claude Chabrol que se exhibe en varias salas montevideanas. El asunto proviene de una novela de la excelente Ruth Rendell, escritora británica que el propio Chabrol adaptara en La ceremonia (que se basaba en su libro Un juicio de piedra) y que ha interesado igualmente a otros cineastas franceses (Claude Miller en Betty Fisher) y hasta españoles (Pedro Almodóvar en Carne trémula).

Como corresponde a una historia de Rendell, y también a los intereses del propio Chabrol, a quien le encantan los policiales y ya ha llevado al cine novelas de Nicholas Blake (La bestia debe morir), Ellery Queen (La década prodigiosa) y Patricia Highsmith (El grito de la lechuza), hay por supuesto algunos crímenes en medio de la historia. Sin embargo, y como casi siempre en Chabrol, la solución de su asunto criminal le importa solo lateralmente al director. En el centro del asunto está en cambio la tortuosa relación entre un muchacho provinciano (Benôit Magimel) y la enigmática muchacha (Laure Smet) a la que conoce en la boda de su hermana.

El muchacho es un tipo bastante "normal", lo que se dice "un chico de su casa", formal y buen hijo, que se ocupa con esmero de su madre divorciada (Aurore Clément). La chica es otra cosa, de conducta sospechosa, súbitos apasionamientos y pasado oscuro. Eso no puede acabar bien, claro. Las mujeres fatales suelen ser muy fatales.

FASCINACIONES. Chabrol reconoce la oscura atracción que ejercen sobre él las mujeres asesinas, y explica sus razones: "El mundo en el que vivimos es terriblemente machista, masculino, y creo que la vida de las mujeres es mucho más interesante, mucho más rica. Hasta en la vida cotidiana les pasan cosas más extravagantes, rarísimas. Y si bien en mis películas hay mujeres que matan, asesinas, yo no las considero peligrosas. Veo sus actos más como una forma de supervivencia. Tal vez sobrevivan en la locura, pero son sinceras en lo que hacen y sienten".

Chabrol ha explicado también por qué ha vuelto a Ruth Rendell (aquí se trata de la novela The Bridesmaid) luego de haberla adaptado en La ceremonia: "Rendell sabe penetrar en el cerebro de la gente. Sabe captar la influencia que tiene en cada personaje el mundo social al que pertenece, su historia personal, el modo en que se gana la vida, todo lo cual puede ser fascinante aunque hay pocos ‘thrillers’ que le presten atención".

Ya se ha dicho que esta es la semana de Benôit Magimel: el actor, que ya trabajara para Chabrol en La flor del mal, actúa también en Los ríos de color púrpura 2, que se estrenó igualmente ayer.

Actúa en el film la veterana Aurore Clément como madre de los muchachos, y en un papel lateral asoma la veteranísima Suzanne Flon, que si no tiene noventa años por ahí anda.

La enigmática protagonista femenina Smet es hija de una pareja famosa: la actriz Nathalie Baye, el cantor popular y actor Johnny Halliday. Casualmente, este último actúa también en Los ríos de color púrpura 2.

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