La Armada Nacional informó al presidente de la República que se han detectado indicios de un yacimiento de gas natural en el subsuelo de la zona económica exclusiva uruguaya. El descubrimiento es uno de los resultados de los estudios emprendidos por el Servicio de Oceanografía, Hidrografía y Meteorología de la Armada Nacional (Sohma), como parte de su programa de relevamiento hidrográfico de las aguas someras y de la plataforma continental.
Es una muy buena noticia. Pero recién nos encontramos en el principio de un prolongado proceso de investigación e inversión de capital y tecnología. Se ha anunciado que Ancap contratará una empresa especializada para que realice un estudio más completo del yacimiento y sus posibilidades. Si sus conclusiones son favorables, entonces comenzará la explotación comercial del gas natural. En la mejor hipótesis, todavía faltarían varios años para que las amas de casa uruguayas puedan cocinar con gas natural oriental.
La producción mundial de gas natural ha aumentado considerablemente en los últimos años debido a varias circunstancias. Incluyendo el precio cada vez más alto del petróleo; la prioridad de encontrar fuentes de energía alternativas para el mismo, por razones de seguridad; y debido a que el gas natural es mucho más amistoso para el medio ambiente, una cualidad importante ahora que ha entrado en vigencia el Protocolo de Kioto sobre el cambio climático. Un estudio de The Economist indica que en el año 2002 el gas natural representaba el 21,2% de la oferta mundial de energía y que se espera que esa proporción sea del 25 % para el 2025. Uno de los principales consumidores de ese combustible son las usinas generadoras de electricidad.
La energía es uno de los elementos claves para el desarrollo de cualquier sociedad moderna. No puede ser considerado exclusivamente como un tema económico o técnico; es un desafío político de primera importancia. Especialmente cuando todo indica que la producción mundial del oro negro ha pasado su pico y que, gradualmente, los suministros tenderán a disminuir en comparación con las exigencias de una voraz demanda mundial en expansión.
En el caso del Uruguay, la principal fuente de energía propia es la hidroeléctrica, la cual está plenamente explotada. Sin embargo, existen otras fuentes autóctonas que deberían explotarse. El Ministerio de Industria y Energía ha dado un paso importante en esa dirección al anunciar un llamado a inversores interesados en proyectos de generación a partir de fuentes renovables y mediante pequeñas represas. El gobierno espera que alrededor del 5 % de la demanda por electricidad en nuestro país sea satisfecha por proveedores que generen energía eólica, energía producida a partir de la combustión de biomasa (madera, cortezas, cáscara de arroz) o utilizando microturbinas. Estas fuentes tienen tres méritos importantes: contribuyen a un cierto grado de autonomía en el suministro de energía, son renovables y no perjudican el entorno. Su desventaja es que solamente cubrirán una pequeña proporción de la demanda total. Ahora, de concretarse, el acceso a un yacimiento de gas natural en la plataforma continental sujeta a la soberanía nacional nos permitiría conseguir un grado mucho mayor de autoabastecimiento (aunque el gas natural es un recurso no renovable).