Inquietante ojeada a un futuro cercano

| Dirigida por Michael Bay, esta gran producción es una distópica historia ambientada en el futuro

GUILLERMO ZAPIOLA

Una inquietante visión del futuro como un aparente paraíso que oculta una inconcebible amenaza, una espectacular aventura poblada de acción y efectos especiales, y dos o tres ideas acerca de irresponsabilidad corporativa, manipulación científica y bioética es lo que aspira a combinar La isla, film realizado por Michael Bay y protagonizado por Ewan McGregor y Scarlett Johansson que se estrena el próximo viernes en Montevideo.

El arranque parece el de una anticipación y una "distopía" (antes se decía, más incorrectamente, "antiutopía") del tipo de Un mundo feliz de Huxley o 1984 de Orwell. Un grupo de personajes vive aislado en un ambiente claramente artificial, un universo a la vez glamoroso y rígidamente controlado (a alguien le ha hecho pensar en un "shopping center") donde cada movimiento aparece cuidadosamente monitoreado y regulado. Se supone que sus habitantes son sobrevivientes de una catástrofe que casi ha destruido el mundo, sometidos a un proceso de cuarentena que se ve interrumpido cada tanto por la realización de una lotería cuyo ganador es trasladado, presuntamente, a la isla del título, un lugar paradisíaco, al parecer el único lugar no contaminado del planeta.

No conviene adelantar muchos detalles de lo que ocurre después, porque el film dedica buena parte de su desarrollo a esclarecer los alcances de esa premisa, y proporciona algunos giros inquietantes. Algunos de ellos se pueden ver ya en la sinopsis, sin embargo, y por lo tanto vale contarlos: la isla no existe, los personajes principales son en realidad clones, y han sido creados con un propósito que debe mantenerse en secreto. Por supuesto, a cierta altura el protagonista McGregor averigua de qué se trata, y debe emprender junto con Johansson una desesperada fuga para salvar la vida. Allí, Un mundo feliz se convierte en Fuga en el siglo XXIII.

ALCANCES. No hay que creer que la especulación filosófica, la denuncia de la irresponsabilidad corporativa y la discusión acerca de la clonación humana sean la preocupación principal del director Michael Bay y su equipo. Lo suyo ha sido, principalmente, la aventura ruidosa y muscular (La roca, Armageddon, Pearl Harbor), y esta historia futurista puede ser otro buen pretexto para incursionar nuevamente en ese territorio.

Por supuesto, el tema es polémico, y recientes anuncios sobre logros en el terreno de creación de células madre en Corea del Sur y el Reino Unido lo han vuelto a poner sobre el tapete. Según una reciente publicación en Reproductive & BioMedicine Online, los especialistas británicos han sido los primeros en crear un embrión humano clonado. En el caso de Corea del Sur, los expertos calificaron su éxito como un nuevo paso hacia el trasplante de células madre en seres humanos para reemplazar a aquellas dañadas por enfermedades degenerativas e incurables como el mal de Parkinson o la diabetes. Por su parte, el presidente Bush ha dicho que está "preocupado por un mundo en el que se acepte la clonación", y adelantó que piensa vetar cualquier propuesta que permita esa práctica.

"Pienses lo que pienses, el avance de la ciencia es imparable, y a veces es para bien y otras para mal", razona por su parte el director Bay, quien sin embargo rechaza la idea de que su película "da forma a los peores temores conservadores": un mundo creando clones como meros almacenes de órganos al servicio del que pueda o quiera pagar por ellos. Y el director agrega: "No me entiendas mal. Yo estoy a favor de la investigación de células madre. Pero no creo que esta película hable de eso".

ACCION. De acuerdo por lo señalado por Rocío Ayuso, de Efe, en una crónica desde Los Angeles, "el film conserva el sello que ha dado la fama a Bay, realizador de películas como Armageddon o Pearl Harbor, donde la ciencia o la historia son la excusa para una orgía de acción, persecuciones y grandes explosiones". Un dato a tener en cuenta es que para mantener bajo control la polémica los cineastas hayan decidido que todos los clonados del film sean adultos, algo científicamente imposible: el nacimiento de sus protagonistas es lo más parecido a "dar a luz de improviso", y los clones adultos surgen en medio de una especie de placenta gigante hecha de un material similar a los implantes mamarios. De cualquier manera, el productor de la película, Walter F. Parkes, ha podido señalar que "pensábamos que teníamos una gran película de ciencia ficción entre manos, pero tras los logros anunciados ahora podemos hablar de un film de suspenso contemporáneo". De ahí que el periódico The Daily News, haya afirmado igualmente que la película abre "una pregunta ética y moral".

Ayuso afirma de todos modos que Bay "ha hecho sus deberes antes de enfrentarse a un tema tan polémico", incluyendo en su película avances médicos en nanotecnología, algo que le fascina, o tecnológicos, como el tamaño cada vez menor de las cámaras-espía.

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