EL PAIS DE MADRID
Director del Programa de Inmigración y Seguridad Nacional en el Centro Nixon, en Washington, Robert Leiken se dedica desde hace cinco años a analizar los movimientos terroristas islámicos. Estaba hace 20 días en Londres, donde la policía le aseguró: "La cuestión no es saber si va a haber ataques, sino cuándo".
—¿Por qué Londres?
—La guerra en Irak y el G-8 tienen mucho que ver, aunque el problema es la presencia de imanes radicales. La capital británica es el centro nervioso del terrorismo islámico desde hace más de 15 años.
—¿Era inevitable?
—Estaba hace 20 días en Londres, donde la Policía era consciente de ello: la cuestión no era saber si iba a haber ataques, sino cuándo.
—Si la comparamos con el 11-M, la investigación en Reino Unido es lenta. ¿Cómo lo explica?
—En Madrid, los investigadores tuvieron suerte: se descubrió un teléfono celular, con números marcados, identificados. Podríamos decir que los terroristas aprenden de sus errores.
—La presencia de imanes radicales en Londres valió a la capital británica el apodo de Londonistán. ¿Cree que los atentados significan el final del Londonistán?
—Reino Unido es un refugio para los islamistas más radicales. Sin embargo, no significa que sean ellos los autores. Hay que distinguir entre los que llegan de fuera —Argelia, Egipto, Siria— y los paquistaníes de segunda generación, nacidos y criados en Reino Unido. Por otra parte, no creo que medidas de represalia en el Londonistán, sin haber identificado a los autores, sean aceptadas tanto por la clase política como por la comunidad musulmana.
—¿Se necesita más diálogo?
—Hay que volver a pensar la relación con la comunidad musulmana, mejorar la comunicación con ella.
—¿No cree que los musulmanes deberían intentar controlar a la minoría más radical?
—Los británicos tratan de trabajar con los imanes para que controlen los discursos más violentos. Pero es difícil imponer una disciplina. El problema es que los terroristas se escondieron detrás del islam y los dirigentes musulmanes tienen que denunciarlo.
—¿Cuál es la importancia de la guerra en Irak?
—Irak se ha convertido en el centro del conflicto entre islamistas y Estados Unidos. Irak es un terreno de reclutamiento y de inspiración. En el caso de Londres, no se sabe aún si se trata de yihadistas que combatieron en Irak. Reino Unido, Francia y Holanda saben que son muchos los que se van al país árabe. Y ése es el gran temor: ¿qué va a pasar cuando regresen? Porque, después de Irak, Europa es el segundo frente de batalla.