saul hansell | THE new york times
¿Llueve demasiado como para ir hasta el club de video? ¿O le gustaría ver un título que ya no está disponible en ese mismo videoclub? Luego de años de evitarlo, los estudios de Hollywood se preparan para permitir que el público baje y compre copias electrónicas de películas por Internet, en un procedimiento similar al empleado por los sellos discográficos, que comercializan canciones a 99 centavos a través de servicios como el iTunes de Apple.
Con poca gana, la industria del cine ha autorizado durante los últimos años que consumidores alquilen una pequeña cantidad de títulos a través de Internet. Pero el rápido aumento en el uso del video en Internet, tanto legal como ilegal, empujan a crear sistemas de descargas más robustos y a considerar modelos de negocios que hasta hace tan solo un año se descartaban.
Los estudios han estado trabajando durante meses para hacer frente al desafío comercial y tecnológico de las ventas digitales. Esas iniciativas cobraron nueva urgencia el pasado 27 de junio. En esa fecha, la Suprema Corte de Estados Unidos dictaminó que las empresas que distribuyen sofware que hacen posible el intercambio de copias pirateadas entre usuarios solo podrían ser sujetas a demanda si éstas inducían a los usuarios a cometer delito.
Sony, por ejemplo, está convirtiendo 500 títulos a un formato digital que puede ser bajado de Internet y vendido. Universal Pictures —filial de NBC Universal, a su vez propiedad de General Electric y Vivendi Universal— prepara 200 títulos para vender a través de Internet. Warner Brothers, en tanto, anunció que ya digitalizó la mayor parte de su catálogo de 5.000 películas y que comenzará su venta "on-line" antes de fin de año.
Los estudios tiene grandes incentivos para asegurarse de que su oferta legal sea considerada como una opción atractiva por los consumidores. Las cada vez más comunes conexiones de alta velocidad a Internet facilitan el intercambio ilegal de copias piratas a través de la red.
Será más y más fácil ser un consumidor legítimo y aún más difícil ser uno pirata, dijo James Ramo, de MovieLink, un servicio de descargas establecido hace tres años por los cinco mayores estudios de Hollywood.
Nadie sostiene que este negocio vaya a despegar demasiado rápido. Aún lleva media hora o más descargar una película de Internet. La calidad de la imagen en un monitor no alcanza a la de un televisor con una buena conexión de cable y todavía no hay un sistema sencillo para llevar una película de la computadora al aparato de televisión.
Aún así, hay un creciente grupo de cinéfilos y aficionados que mediante programas como BitTorrent descargan películas que aún no han sido editadas en DVD, o nuevos capítulos de programas de televisión. Previsiblemente, las películas que el público está más interesado en bajar a través de Internet son aquellas que más dudas le generan a Hollywood a la hora de ponerlas a disposición "online".
RETOS. Los estudios no quieren perder ganancias en la taquilla y en las ventas de DVD. Y a las empresas televisivas no les atrae la posibilidad de que, Internet mediante, el espectador pueda saltarse la tanda de comerciales.
La emisión por aire, satélite y cable son todos buenos ejemplos de modelos que nos proveen la posibilidad de generar ganancias y son relativamente seguros, afirmó Robert C. Wright, gerente principal de NBC Universal, expresando una extendida percepción entre los ejecutivos de Hollywood. "Internet puede ser más conveniente, pero también es Dodge City". Josh Goldman, de Akimbo, una compañía que vende películas a través de un aparato con conexión a Internet que se conecta al televisor, dijo que si bien la industria está experimentando, "todos se guardan sus mejores títulos hasta que encuentren el mejor modelo".
Robert A. Iger, próximo jefe de la Walt Disney, dijo hace poco en una conferencia para inversores que a él le interesaba un concepto que llamaba "Desperate Housewives Plus", en el que el espectador podría comprar el próximo capítulo de su serie favorita un día después del día de emisión, con escenas adicionales y otras "yapas".
Aún sin una oferta importante por parte de Hollywood, los consumidores ven más video online gracias a rápidas conexiones y mejoras en el software. En el pasado, los usuarios debían descargar reproductores para ver manchas de colores en una pequeña pantalla en el monitor. En la actualidad, más gente ve videoclips en Internet que en MTV. Asimismo, millones siguen por la red las andanzas de Paris Hilton.
CNN liberó recientemente su contenido de video en su sitio web, y pone un aviso comercial antes de cada nota filmada. También programas más largos ganan en popularidad. Cerca de 700.000 personas siguieron la emisión online del primer capítulo de la serie Jack and Bobby, cuando fue emitido a través del sistema "video streaming" por America On Line (AOL) en la temporada de otoño (boreal).
"Estamos llegando al punto en el que suficiente gente tiene conexión de banda ancha a Internet", expresó Blair Westlake, ex-presidente de Universal Television, quien se incorporó a Microsoft el año pasado y hoy es el principal embajador de esta empresa en Hollywood. "Para que el negocio de las descargas digitales despegue, es necesario que los propietarios de los contenidos lo vean como un proyecto viable".
APERTURA. Hollywood apuesta a que los consumidores querrán poseer sus propias películas digitales, tanto como han demostrado el deseo de coleccionar DVD’s. Lo más probable es que los estudios habiliten descargas digitales a través de diversos servicios de distribuición digital, entre ellos Movielink, MSN, Sony Connect Service, Target.com y Cinema Now, un club de video virtual. Los precios, se espera, estarán al mismo nivel que la compra de un DVD, entre 10 y 20 dólares.
Ramo, de Movielink, dice que las películas descargadas digitalmente serían atractivas para gente que viaja a menudo, ya que se pueden ver en una "laptop". Y se puede disponer de muchos más títulos "online" que en videoclub o supermercado. "Cuánto más se comercialicen películas a través de grandes cadenas de supermercados, menos espacio habrá en los estantes. Por esa razón, muchos consumidores querrán entrar a Internet para conseguir películas de un catálogo más amplio", sostiene Ramo.
Aún así, la respuesta a la oferta de Movielink ha sido tibia: sólo 100.000 alquileres al mes. Los cinco estudios que son propietarios del servicio han tenido dificultades para ponerse de acuerdo en su modelo de negocios, y su oferta no ha sido atrayente para los consumidores: las películas más populares cuestan U$S 5, más que en los videoclubs, y sólo pueden ser vistos en un período de 24 horas.
Pero más importante que eso es que la selección de películas ha estado limitada por el complejo método que tiene Hollywood para vender los derechos de sus títulos. Luego de que una película se estrena en cine, se distribuye paulatinamente a través de un cronograma de "ventanas" que van haciendo disponible el film en aviones, sistemas "pay per view", televisión por cable y, finalmente, televisión abierta. Las únicas películas que los estudios pueden alquilar a través de Internet son aquellas que duran relativamente poco en el "ventana pay per view" o aquellas que ya son muy viejas. En el caso de estas últimas, hay complicaciones adicionales, como las negociaciones con los titulares de los derechos de cualquier música que haya sido usada en su banda sonora.
Además, persistirán algunos inconvenientes técnicos que pueden limitar el interés de comprar una película "online". En primer lugar, los films estarían restringidos a ser reproducidos en una única computadora, con una conexión al televisor. Algunos ejecutivos de los estudios piensan que los consumidores querrán poder trasladar una película entre varios aparatos, ya sean computadoras, reproductores de DVD o portátiles. "Lo que le ofrecemos al consumidor no es lo suficientemente bueno. Si te vendo algo que no te deja hacer lo que quieras, no vale la pena", sentenció el vicepresidente de Sony Pictures Yair Landau. (Traducción: Fabián Muro)