Daniel Herrera Lussich | Washington (Corresponsal)
Finalmente el JP Morgan, uno de los tres bancos extranjeros principales accionistas del quebrado Banco Comercial, acaba de hacer un arreglo en Estados Unidos para pagar dos mil doscientos millones de dólares a los inversores de EnronCorp, de Chicago, la compañía de comercio energético y gas natural, con 21 mil empleados y 50 mil accionistas, que tuviera escandaloso colapso en 2001, dejando un "hueco" de 60 mil millones de dólares.
El JP Morgan llegó a un acuerdo, poco después que el Citigroup lo hiciera también por un total de dos mil millones de dólares, antes de subir a los estrados judiciales por demanda de miles de inversionistas.
Este arreglo de los dos principales inversionistas —uno de ellos en juicio con Uruguay y ahorristas afectados del Comercial— según los analistas financieros americanos, cierra un capítulo importante del caos y conmoción que provocó la caída de EnronCorp, con procesamiento con prisión de sus directivos y graves acusaciones por implicancia a políticos y gobernantes de aquel momento.
Se piensa que otros bancos inversores, incluyendo a Merrill Lynch y Credit Suisse First Boston, buscarán rápidamente acercamientos para el pago, ante el duro planteo ante la Justicia penal y civil por parte de los inversores.
Se señala en ambientes bancarios que si el JP Morgan hubiera en tiempo seguido los pasos del Citigroup (que firmó hace un año el arreglo por dos mil millones 575 mil dólares) en lugar de los dos mil millones podría haber reducido la suma a mil cuatrocientos millones.
Las reservas legales del JP Morgan alcanzan los tres mil 600 millones de dólares, habiendo aclarado la firma que el seguro no cubriría ninguna parte del arreglo de pago.
El banco había sido acusado ante la Justicia americana de financiar transacciones que habían contribuido al colapso de Enron y ocultado el monto de la deuda a los acreedores.
A pesar de estos acuerdos que han tomado estado público en Estados Unidos, cuando aún están todavía frescos los daños y la conmoción originados por la fraudulenta caída de Enron, los analistas financieros de Wall Street estiman que los inversores probablemente reciban centavos por cada dólar que perdieron.